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Gen-Y

Los jóvenes “Y” forman un grupo social bastante atractivo para generar ganancias.

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Por Carmina López Martínez

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Mi percepción es que la generación millennial participa ampliamente en el desarrollo tecnológico, el empoderamiento de la mujer y la sustentabilidad, ello genera un cambio revolucionario a nivel global.

Cuando encuentro la mención del Gen-Y en los jóvenes millennials considero que no significa la mutación de su ADN humano o que nacieron con superpoderes, es un reconocimiento cronológico desde sus antecesores los Baby Bommers y la Generación X, o sea, sus padres y abuelos. Para algunos sociólogos existen diferencias visibles e inconfundibles entre las tres generaciones, ello existe por supuesto en sus contrastes e influencia de acontecimientos mundiales; aunque el término Baby Boomers hace referencia a los países anglosajones donde la Segunda Guerra Mundial los afectó considerablemente.

Sé que pocas personas desconocen el concepto millennial y a los que representa. De forma natural la palabra invadió el vocabulario mundial, por ello es considerado en estrategias de comercialización. Los jóvenes “Y” forman un grupo social bastante atractivo para generar ganancias; son consumidores natos de productos y servicios, algunos más que otros y a precios que van de lo económico a lujosos “gustitos”, fuera de lo convencional. Todo depende de la profesión y la empresa donde se desempeñen.

Viajes, cine, ropa, coches, conciertos, salidas al café, bar o restaurante, actividades de ecoturismo, pagos de servicios, renta de casa o departamento y más desembolsos económicos se permiten los millennials. Además de los momentos de ocio, en un espacio laboral donde se les exige alta creatividad y profesionalismo, participan en proyectos liderados por personas con experiencia, a los cuales cuestionan y les comparten sus propias ideas.

Contemplo que Los “Y” crecieron en una época de dualidad tecnológica, con teléfonos móviles de funciones limitadas y precarias; sin redes sociales, con programas de televisión de formato arcaico, sin GPS, ni computadoras con procesadores veloces. Messenger era la vía preferida para conversar por internet e intercambiar impresiones u archivos ligeros. Las “cadenitas” de textos y demás contenidos digitales circulaban por el correo electrónico, hoy se recurre a éste en el ámbito laboral.

Por otro lado se ha determinado que el desarrollo de las tecnologías de la información (TICs), impulsó a los jóvenes millennials a la adopción de nuevos lenguajes y mecanismos para generar dinero; surgieron los influencers modernos (bloggeros, booktubers, youtubers) que marcan territorio disímbolo a los personajes destacados en diversos medios de comunicación tradicionales. En el mismo tren van los emprendedores, “startuperos”, CEO, community manager y de otros campos laborales emergidos por el marketing y la comunicación digital.

Otra de las tendencias de los últimos años, me he percatado, atrajo la atención de empresas dedicadas al desarrollo de experiencias saludables, pero llegar al público meta representaba estrategias efectivas y concretas. Fue necesario interactuar con los clientes, los millennials, un grupo decidido a mantener una vida sana, con menor inclinación a consumir productos chatarra, adictivos, con bajo nivel proteico y que cause graves problemas de salud.

Es momento propicio para emprendedores y empresarios expertos que comprendieron las necesidades de sus clientes y prospectos; de tal suerte en varias ciudades gimnasios, eventos atléticos, aparatos para facilitar ejercicios anaeróbicos, restaurantes con menús de comida orgánica, venta de bebidas naturales y alimentos sin o con menos conservadores estuvieron disponibles y al alcance de todos. Sin duda una intervención positiva de los millennials en el comportamiento social.

Ahora bien con la comunicación y la salud en boga, los fundadores de Facebook, The Honest Company, Snapchat, Airbnb, Mashable, entre otras empresas de éxito similar, cumplieron las expectativas de los millennials y de otras generaciones. No perder de vista que emprender es innovar, éste es un acto natural del ser humano creativo sin importar la edad e idiosincrasia.

Para Simon Sinek un estudioso del Gen-Y, esos jóvenes son “difíciles de manejar, se les acusa de creerse con derechos, narcisistas, egoístas y desenfocado, perezoso. Y crecen con menor autoestima que las generaciones anteriores”. Su opinión es acertada en varios aspectos, los millennials son volubles a la par de su perseverancia, eso es incuestionable su antropocentrismo.  

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*Comunicóloga, responsable del área de difusión institucional de la UNIVA Plantel Puerto Vallarta  arizbeth.lopez@univa.mx.