Aprendiendo a VivirGente PV

El hijo de muchas lagrimas

A la edad de 35 años Agustín se hizo cristiano y fue bautizado junto con su hijo por Ambrosio.

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Por Psic. Livier Nazareth

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¿Es usted una madre o un padre que tiene hijos descarriados, o que nunca han aceptado los valores, la educación y el amor a Dios que usted les inculcó desde pequeños?

Nos han vendido la idea de que todas las madres son buenas, más yo difiero de esa publicidad, no todas las madres son buenas, porque hay quienes tiran a sus hijos a un bote de basura, o simplemente los asesinan antes de que ellos se puedan defender, ya que se encuentran desprovistos de toda protección e indefensos en el vientre materno.

Cuando un hijo (a) cae en las drogas, alcohol, el juego impulsivo de los casinos,  ingrato y desobediente, y ya no encuentras la salida para ir en busca de ayuda y  prefieres morir, es tan inmenso tu dolor que no sabes que hacer.

Pero a ti madre buena y también para ti padre bueno, te contaré una historia que te devolverá la fe y confianza en que no todo está perdido.

Mónica estaba casada con un hombre muy importante pero que no era cristiano. Ella nunca se hubiera imaginado que la vida de su hijo iba a impactar a tantas personas por siglos. Su hijo se llamaba Agustín uno de los grandes Teólogos de la iglesia.

Agustín era dado a los vicios, se juntaba con una mujer, la dejaba y se juntaba con otra.

El predicador más grande de la época, Ambrosio de Milán, sabiendo de las lágrimas que Mónica derramaba por su hijo, le dijo que era imposible que un hijo de tantas lágrimas se fuera a perder.

Se cuenta una anécdota de San Agustín, un día se encontró a un niño que, valiéndose de una concha, intenta llenar de agua del mar un agujero hecho en la arena de la playa. Dicen que San Agustín encontró al chico mientras paseaba junto al mar intentando comprender el misterio de la Trinidad y que, cuando trató Agustín de explicarle al niño que era imposible vaciar lo infinito del mar a un pozo, finito el niño le contesto: “No ha de ser más difícil llenar de agua este agujero que desentrañar el misterio que bulle en tu cabeza.”

Ambrosio tenía razón, y a la edad de 35 años Agustín se hizo cristiano y fue bautizado junto con su hijo por Ambrosio. Unos pocos meses después regresando a su hogar en el norte de África con Agustín y su nieto, Mónica enfermó y murió.

Mónica bajó a la tumba sin saber cuánto su hijo iba a impactar a otros por tantos siglos. Para concluir, el Señor nos ha dado una responsabilidad bien grande al hacernos padres y madres.

Dios está buscando madres piadosas que críen a sus hijos (as) en el temor del Señor.

La perseverancia de esta madre debe ser un ejemplo para todos nosotros, con la ayuda de Dios se puede criar hijos e hijas piadosos que teman al Señor y crezcan para ser un impacto positivo a otras personas.

Te invito a no flaquear, a que te levantes y lo intentes de nuevo, busca ayuda profesional y espiritual, y veras que siempre al final del túnel hay una luz.

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Livier Nazareth. Psic./Tanatóloga, Especialista en Crisis Familiar y de Pareja, Terapia por la pérdida de un ser querido.
Cel: 322 151 04 96 livier590@hotmail.com Facebook Livier Nazareth. Psicóloga/Tanatóloga