Gente PVRed Interna

Con la ayuda de Dios

Lo que debería ser el silencio de una naturaleza feliz, se ha convertido en la protesta de una naturaleza herida.

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Por Humberto Famanía Ortega

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Esperamos que después de la tempestad venga la calma en un país tan convulsionado como el nuestro; somos alrededor de 130 millones de mexicanos que vivimos en una angustia permanente, por el simple hecho de no ver un halo de luz que nos ilumine de la obscuridad de la incertidumbre.

Como pueblo somos el mejor juez para dar el golpe furibundo a estos flagelos que por inconciencia de nosotros mismos, hemos fincado haciendo un verdadero desequilibrio en una sociedad que vive aterrada. No sabemos si es propiciada por el fuego amigo entre poderes políticos o fácticos que están destruyendo en forma alarmante lo que con  sacrificios se ha hecho en bien de nuestra Patria.

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Hagamos conciencia

Urge hacer conciencia para dar solución a múltiples demandas que cada día se ven incansables por falta de planeación integral para encontrar menos desigualdad. La búsqueda de mejores alterativas es crear un verdadero ejército del trabajo productivo, donde la educación y cultura sean las herramientas esenciales para la conquista de todas las familias en materia de bienestar.

Por otro lado, una fusión entre los tres sectores de la población; público, privado y social, para conseguir con equilibrios una distribución equitativa de bienes y servicios para todos aquellos que trabajan buscando desarrollo económico.

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Cuidemos la naturaleza

De lo anterior expuesto expongo esta reflexión: Toda la naturaleza está a nuestro servicio por disposición de nuestro Creador, ¿es tan difícil entender que los seres humanos no son dueños de la creación?, sino que tienen la responsabilidad de cuidar de ella y tal parece que la quieren destruir. Los hombres y mujeres al sentir que han dominado a los elementos: agua, tierra, fuego y aire, olvidan que los recursos naturales no son inagotables, olvidan también que la naturaleza ve, oye y percibe y que es un ente vivo como nosotros; nunca nos preocupamos por descifrar su lenguaje, por eso ahora vemos las consecuencias.

Ahora llego a la conclusión de que lo que debería ser el silencio de una naturaleza feliz, se ha convertido en la protesta de una naturaleza herida que se manifiesta con el cambio climático, ciclones, tornados, tormentas, sequías, terremotos y muchas calamidades. También  reacciona a la deforestación, contaminación, basura acumulada, experimentos radioactivos, ruido etcétera. Se nos olvida que Dios nos prestó a la naturaleza para disfrutarla y cuidarla, no para abusar de ella, estamos provocando un apocalipsis por goteo.

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Los vicios del ser humano

Al hacer un análisis de la conducta del ser humano, en donde la avaricia,  impunidad, corrupción y deshonestidad siguen cabalgando en forma inmoderada; donde no se ha entendido que el trabajo es un bien del hombre y la mujer, que es un bien de la humanidad, porque mediante este no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como ser humano. El trabajo por lo tanto no es la finalidad de la vida: conserva su justa medida de medio. El fin es la comunión  y la corresponsabilidad de los hombres con su Creador.

Es importante reflexionar sobre la familia, ente todo está el desafío de la fidelidad en el amor conyugal. La vida familiar suele estar marcada por el debilitamiento de la fe y de los valores, el individualismo, el empobrecimiento de las relaciones, el estrés de la ansiedad que descuida la reflexión serena. Se asiste así a no pocas crisis matrimoniales que se afrontan a menudo de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, el dialogo sincero, el perdón reciproco, la reconciliación  y también el sacrificio. Pues bien, es importante reclamar a los gobiernos y a las organizaciones internacionales que promuevan los derechos de la familia para el bien común.

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Necesitamos un cambio

Para esto se necesita un cambio de rumbo en nuestra Nación, se requiere una visión que no sacrifique la viabilidad del desarrollo en las próximas décadas por decisiones de tipo coyuntural. Se requiere de decisiones valientes que posesionen al gobierno de México como rector de la economía y de una política activa, que generen las condiciones, incentivos, regulaciones e instrumentos que aseguren las condiciones de lograr un estado más fuerte y responsable para propiciar confianza, elemento de prosperidad.

El momento de despegar está por llegar, el empuje debe de venir con un ánimo, donde la lucha por ser mejores se tendrá que dar, con un movimiento social capaz de provocar un alza en los anhelos de cada familia, donde el coraje sea elemento primordial.

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De vuelta a los valores

Es tiempo de forzar la inteligencia, a ser creativos en todos los aspectos, no queramos convertirnos en títeres de quienes pretenden utilizarnos para sus fines privados de ciertos grupos enquistados en el poder político y económico. Lo que nos falta es volver a los valores, a defender a capa y espada el sentido de pertenencia y a sentirnos orgullosos de nuestras raíces.

Vivir en una comunidad como en familia, naturalmente que eleva la seguridad y el trabajo en equipo, muchas veces por falta de comunicación caemos en ambigüedades, que van desde el fomento al odio y al rechazo total de iniciativas que conlleven un bienestar social creciente, con liderazgos formados en la propia integridad de los individuos que luchan por mantenerse fuertes en sus principios.

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-.No nos adelantemos a nuestro destino, porque se acotan los tiempos y será fatal.-

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Vivir en una comunidad como en familia, naturalmente que eleva la seguridad y el trabajo en equipo.