¿Aristóteles tras la presidencia nacional del PRI?

Aristóteles Sandoval Díaz.

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Por Gregorio González Cabral

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Aristóteles  Sandoval da   muestra  de  apuntarse   para  presidir  el  PRI  nacional a  la hora del  dedazo.

Si  los  “políticos  de  café”, como les dijo Arturo Zamora, siguen  moviéndose  internamente  y   llegan  a   presentar amenaza de  un  PRI  dividido, la próxima  semana, al concluir  la  asamblea  de  ese partido,  alguna concesión  tendrá  que  dar el  Grupo Atlacomulco  al “resto  del  mundo”.

Ahí  es  donde podría entrar  Aristóteles Sandoval  que  se  ha  desligado  de ese  grupo,  con énfasis  más   reciente  en dos  asuntos: gasolinazo y  sumisión ante  Trump.

Tener un  presidente  del  PRI  conocedor  y  respetuoso   de   las  reglas  no  escritas, para sacar  adelante   con más  tranquilidad  el encargo de  nombrar  candidatos y  candidatas, reforzar   a   los  operadores   de la  “elección” y  poner de  sucesor a quien deba  de   estar,  Peña  Nieto necesita  dar la  impresión  de unidad,  de   “gobernar con  todos”.   Más  Grupo Atlacomulco   desalentaría  y  calentaría   innecesariamente  a  quienes  necesita  tener   disciplinados, activos, esperanzados,  para   mantener  el  buen  ambiente.

Se dice  que  Peña  Nieto  manda  a  Gamboa Patrón   a manejarle  las  mesas  en Campeche, porque  quiere  que  le  quiten  de los  estatutos   del  PRI, los   requisitos   de   ser   priista   de  años  para ser  candidato  y  no poderse unir a candidatura   de   otro  partido que  no  sea   de  priista  viejo.

Se dice que  quiere dejar abierta la posibilidad de   candidatura  de  Meade quien  ha  sido   alto  funcionario, igual  con el PRI  que   con  el PAN o  sea  que  es  personificación   viva  de que  “todos  son los mismos”.  ¿Para  qué  dejar abierta esa posibilidad? Igual para ponerlo, como  candidato de unidad  de “todos los partidos”  que lo mismo  para  que  se  entretengan  en  golpearle, mientras  llega  el momento de  destapar   al “no tan peor “para los   del PRI.

La próxima  semana, si en la  Asamblea  del  PRI  el gobernador   de  Jalisco mueve  más  todavía los  brazos   en  sus  discursos, para  enfatizar  el   descontento  de  los del  PRI ante la marginación dentro de su  partido, señal será  que    está  considerado  para encabezar  la  leal  oposición  interna  a  Peña  Nieto que  necesita vocero y  prudente  líder.

Ya  veremos… dijo José  Feliciano.