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Realidades Alternativas 26: La Nueva Realidad Automotríz

Aunque admiro la tecnología automotríz del futuro que ya llegó, tan veloz e inteligente, siento nostalgia por aquellos autos que al abrirles el capó se entendía fácilmente la función de cada cable y manguera.

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Por Federico León de la Vega

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Una de estas noches de ver películas en casa se me antojó buscar una viejita: “Un Hombre y Una Mujer” francesa, estrenada en 1966, escrita y dirigida por Claude Lelouch. No pude conseguir la versión completa, pero disfruté de la escena en la que Jean-Louis  va desesperado a buscar a Anne en su Mustang de carreras  marcado con el número 184. Ése, que fue un auto muy admirado en su tiempo, hoy resulta tremendamente antiguo. También los son las anticuallas del Dodge Charger de los Duques de Hazard y “Kitt” el Auto Fantástico. Vaya, de la obsolescencia no se salva ni el Ferrari de Mannix, y para qué mencionar el Corvette de Ruta  66 y mucho menos el volvo de El Santo.

En esto de los autos, al igual que en la comunicación entre las personas, se ha cruzado un umbral tecnológico en el que resulta imposible para el usuario entender, reparar, o aún tener control total sobre los nuevos aparatos. Durante una presentación reciente de los autos Tesla, los fabricantes aseguraron que sus modelos pronto se conducirán por sí solos y que  tendrán un computadora “inhackeable”; lo anterior ante el temor expresado por un asistente de que su auto pudiera llevarle a donde no desea ir o simplemente ser dirigido contra un árbol mientras viaja a 300kph por algún malévolo del control remoto. La duda persiste sobre qué tan blindada contra los hackers pueda ser cualquier computadora cuando Wikileaks ha puesto en evidencia las intimidades cibernéticas de poderosos gobiernos. Bueno, supongo que el que nada debe nada  teme …o ¿acaso habrá secuestros por medio de algoritmos? Desde luego que un sistema de posicionamiento global detectará dónde están estos autos a cada momento y los dirigirá sólo  a los lugares deseados.

En fin, que aunque admiro la tecnología automotríz del futuro que ya llegó, tan veloz e inteligente, siento nostalgia por aquellos autos que al abrirles el capó se entendía fácilmente la función de cada cable y manguera. No era necesario acudir al distribuidor para un diagnóstico por computadora. No se tenía que ser un experto para repararlos y sólo iban a donde uno los conducía con las propias manos, metiendo clutch y cambios de acuerdo al tacómetro. En esos tiempos, los jóvenes disfrutábamos de “arreglar” los autos, instalándoles un carburador Weber o poniéndoles “headers” con nuestras propias herramientas, sintiendo orgullo al hacerles más veloces. ¿Cuál es la diferencia principal entre los autos de entonces y  los de ahora? Es el umbral tecnológico, el que nos hace cada vez mas dependientes de una matriz a la que no todos deseamos pertencer.

Poco a poco, por grados casi imperceptibles, se va incrementando el control matricial sobre los individuos. A cambio de modernas comodidades, la creatividad y la libertad se van restringiendo, y para transportarnos, al igual que para cada acto, dependemos cada vez más de interfaces electrónicas. La misma llave del auto, la que con un chip electrónico  nos ofrece la facilidad de abrirlo o cerrarlo de lejos, hace también posible que desde el cielo por medio de un satélite nos puedan apagar el motor. Claro que está la ventaja de que en caso de accidente podremos  solicitar ayuda inmediata On-Star y esperar confiados a que ésta llegue.

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