Peor al “Comes y te vas”

Donald Trump.

.

Por Gregorio González Cabral

.

Incluso a quienes  Fidel  Castro  les caía de  la patada,  les  pegó en su orgullo patrio, aquella  arrastrada   actitud de  Vicente  Fox,  al decirle  al invitado: “Comes  y te  vas”,   porque  más  tarde   iba a llegar  el  presidente de Estados Unidos.

Para eso nos ponen  ignorantes en la  presidencia de México:  para   que  carezcan  de la experiencia  política, conocimiento de historia   patria  y  manejo del  derecho internacional  que  les permitan hacer  respetar al nuestro país en toda  circunstancia.  Por  eso hay  protocolo  hasta para rendirse  con  dignidad.

Zedillo,  quien fue el apasionado operador  para dejar a  Fox   en la presidencia de  México, desconocía lo  más   elemental de nuestra   historia. Dudo  que  se supiera  todos los  versos  del Himno Nacional  Mexicano.  Esa  especie de “gringos” nacidos  en  México pero sin idea de  cómo  se   defendían,  derecho  en mano,  Ignacio L. Vallarta e  Isidro Fabela;  y con  su gran  colmillo  y dignidad   Adolfo  Ruiz  Cortines,  a  quien nadie podrá   acusar  de  “anti yanqui” pero  que exigía y  obtenía  respeto.

Mal,  muy  mal vimos  los  mexicanos  a  Fox,  corriendo en forma  majadera   a un  invitado a la  reunión  internacional para   recibir   a  otro  que  era  presidente  de  Estados Unidos.  Agachadas,   metidas de  pata  que por  supuesto salen  a la  luz pública,  para que sepamos cómo se las  gastan quienes  nos  gobiernan.

Ahora la indignación  es   la  forma como Peña Nieto  se  deja  tratar por  el vulgar majadero Donald  Trump,  en  sus  conversaciones oficiales. Trump  dijo una  de sus diarias mentiras, afirmando que  le  había llamado por  teléfono Peña Nieto  para  felicitarle  por  la  baja  en   el  número de indocumentados  que  entran a  México por la  frontera sur, buscando saltar  a Estados Unidos.  Ante  eso, en  un  arranque inusitado,  la oficina  de Peña  Nieto  de inmediato  negó  haber  llamado a Trump.  Luego  la  Secretaría de Relaciones emitió  comunicado  detallando la  forma de comportarse  de indocumentados  en nuestras   fronteras.  La  Casa Blanca, mandó   a la  vocera  a  disculparse públicamente, aceptando que   Trump  mintió, que  Peña Nieto no había  llamado a Trump.

La cosa no quedó  ahí.  La  venganza  vino de  inmediato:  de la Casa  Blanca  “filtraron”  a  periódico diario de  Washington vieja conversación telefónica (27 de enero de  2017) entre   Donald Trump   y  Peña  Nieto, para   exhibir  ante  el mundo cómo  trata  al Presidente  de  México  el  corriente que  tienen como  presidente de Estados  Unidos.  Ofensivo, humillante,  amenazador,  nada   parecido al  Peña Nieto  digno que  aclara a  Trump   que  él  no le llamó para  el  asunto de indocumentados,  como dijo.

Por supuesto  que  de inmediato,  del  mismo  gobierno  de Estados  Unidos,  vino el  anuncio oficial  de  que  investigan  a fondo “quién”  en la  Casa  Blanca está  filtrando chismes  y  documentos.  ¡Por  supuesto!  La refriega  a Peña  Nieto  no  fue  “oficial”, nada que  ver  Donald  Trump  en  eso.  Los  duendes  de  la Casa  Blanca que  andan compartiendo  grabaciones.  Ah,  sí.

La actitud  de  Peña  Nieto es simplemente  patética. No sabe interrumpir,  no  sabe  qué responder, carece de  ideas y  palabras para  tratar insolentes  sin  rebajarse; no sabía,  no estaba   preparado, no aprendió,  a pesar de  ser   por  familia  y  política   del grupo   fundado  por  Isidro Fabela. Se  nota  que jamás  se ha tomado el gusto de leerlo y  releerlo, porque algo se le  hubiera  pegado en   eso de  manejar  locos más  enloquecidos  por  el poder.

Comentarios,  amenazas,  exigencias  de  Trump   durante esa   conversación  telefónica  sólo tienen sumisión al   otro lado de  la  línea.  Incluso sin cuidar las elementales formas de un Estado de Derecho, se pone a  repetir lo de Trump: eliminar  y  acabar  (a  las pandillas  de  narcos); en lugar  de capturar y juzgar, como  era elemental.

Si feo estuvo lo de “Comes y   te  vas”,  peor  y  más sustancioso  está  lo  de  la conversación  telefónica  que nos deja,  por lo  de  la  “representación”,  muy mal parados a los  entrones mexicanos  que  debemos  dar  y exigir  respeto.