Quién y Qué

QUE en el Movimiento Ciudadano de Puerto Vallarta las ambiciones están desatadas desde hace un buen rato. Por una parte, el ex alcalde vallartense y actual diputado local Ramón Guerrero Martínez apoyado por sus incondicionales como Luis Munguía, Susana Rodríguez y Javier Pelayo, entre otros, busca de nuevo la candidatura del MC a la alcaldía de esta ciudad. Y desde hace rato está en abierta campaña para lograr su objetivo, aunque…

Por otro lado, Arturo Dávalos Peña, actual presidente municipal se defiende más que bien con su estilo personal de gobernar que hasta ahora le ha dado muy buenos dividendos.

Sencillo, conciliador, sin complicarse la vida, cumple promesas de campaña y hace un gobierno eficiente hasta donde le alcanzan el trabajo, el tiempo y los recursos, así como las limitaciones de algunos de sus funcionarios.

Ratificación de mandato aparte, existe la impresión hasta cierto punto generalizada de que el gobierno de Arturo Dávalos no ha sido malo al haber atendido los puntos principales de la agenda vallartense en cuanto a servicios públicos claves y obras de importancia.

Lo anterior ya le representa una importante ventaja frente a los eventos políticos del año próximo.

En cuanto a su ahora rival político, es de sobra conocido su poder de convocatoria en algunas colonias populares sólo que hoy en día,- en el tema de las precampañas,- es el mismo pastel pero para dos comensales.

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QUE sin duda alguna, Jorge Rubio fue un personaje de época. Tuvo el privilegio de disfrutar los llamados años dorados de Puerto Vallarta. Aquellos de finales de la década de los años setentas y principios de los ochentas. Tuvo su inmobiliaria y después emprendió su sueño de internacionalizarse como todo un profesional del interiorismo y del diseño arquitectónico.

Jorge fue un hombre alegre, carismático, bueno, quien nunca se complicó la existencia al seleccionar a sus amigos de vida, de viajes, a sus íntimos en los que podía confiar en cualquier circunstancia.

Fue un amigo incondicional que tuvo el privilegio de disfrutar la vida a plenitud. Como propietario de su casa Terra Noble, Jorge Rubio logró crear un lugar que quitaba el aliento en la cima de la montaña. Su diseño conjugaba armonía con naturaleza, sanación espiritual y combinaciones vibrantes de formas y de colores.

Apenas el pasado martes Jorge Rubio había comido en la casa de Gina Barreto, quien fuera una de sus íntimas. Ahí estuvieron Norma Furlong y Liberia y Marco Rodríguez, otros amigos entrañables del hoy llorado amigo. Conversaron, se rieron, bromearon, convivieron como lo habían hecho en decenas de encuentros, en sus viajes alrededor del mundo.

Jorge Rubio fue ante todo un ser humano como ya hay muy pocos, fue un ejemplo de tenacidad y de libertad. Dejó enseñanzas, amor, luz, bondad y sobre todo dejó amistad.

Por otra parte, se le agradece el haber puesto muy en alto el nombre de México en el extranjero. Fue un promotor decidido de nuestro país y de sus habitantes.

El hombre que tenía una sonrisa permanente en sus labios es ya extrañado por sus numerosos amigos. Lo han llorado mucho y lo extrañarán más.

Sobre todo amigas tan cercanas como Cristina Castillo, Norma Furlong, Ale y Gina Barreto, Liberia y Marco, Lourdes y Fernando Peñalva entre muchos otros.

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