Por supuesto: Fox hace lo que Peña le dice

Vicente Fox.

Por Gregorio González Cabral

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“Acaba”  de   confesarles   Vicente  Fox  a  dos reporteros  gringos  que  desde  Guadalajara   hacen “Viva  México” que  “en  2012 llegué  a un acuerdo con  Peña  Nieto”.

Ah, por  si no  se  habían  dado  cuenta, empezando  por  la  candidata  panista  Josefina  Vázquez Mota,  a quien  dejaron   con  la  única  compañía de  su botella. Pero  el   “llegué  a un acuerdo”,  suena  a  presuntuoso.

Dentro  del  sistema,  de la  entrañable Dictadura Perfecta,  en  cuanto  les   avisan  a los  que  necesitan,  quién sigue,  desde ese momento no  es “acuerdo”,  es  disciplina. Pregúntenle   a Elba Esther  Gordillo  si aprendió  bien la  lección.

Fox  llegó a  Los  Pinos,  por  ser  obediente  a  Zedillo   y porque Zedillo se  hizo  obedecer, a la avícola,  de los panistas    que le  decían   que no  lo pusiera  “tan pendejo” y de los  priistas   que  se  sentían  traicionados porque no dejaba  algún  tarugo de los  de ellos.

¿”Acuerdo” con el Dictador Perfecto?  ¡No  inventes Donald Trump!

¿Necesita  el  sistema   político   “acuerdo”  para que  alguien que   en  ese momento es  del  PAN,  del PRD,   de Morena o  de  cualquiera  de  las  movidas  ciudadanas, apoye   a  alguien  del PRI? Por supuesto que no.  Necesita   mandar  desde  Los Pinos  y  vigilar  que  se  cumpla bien la  orden… o avisar a la  INTERPOL para que  lo detengan  donde lo  encuentren.

Todos  son  lo mismo y  de los mismos.  El  sistema no  es  broma.  Le fallan  y   van a dar  a alguna  corte   en Estados   Unidos, acusados  de lo  que  son  y les  saben.

Que  Fox  estaba  de  acuerdo  con Peña Nieto. ¡Por supuesto!  Como todos los  demás a los   que  el gobierno les paga  y de nosotros  comen,  beben,  se   enriquecen  explicablemente  y  terminan   sin  tener  llena en eso de  robar.

Conste que  eso   no   sólo “era  antes”.   Es   el sistema.  Era , es  y  será  mientras   la  Dictadura Perfecta  no sea  substituida  por otro sistema que les  deje mas  a los  políticos. ¿Qué  tal  si nos  cobran por  ver  obligatoriamente  sus  anuncios “tan  valientes” por la televisión? ¿Qué tal  si “rifan”  las   candidaturas   plurinominales,  por  supuesto que  hacen   trampa, se   las sacarán las  mismas y los mismos  de  siempre,  pero ya  se  inventaron otra “fotoinfracción”  para  robarnos?

Esa y no  el  parlamentarismo,  la segunda  vuelta,  la monarquía tlajomulquense  o  añadirnos a la  Comunidad Británica   para  que  nos  cuide  la  reina, es la  única alternativa  a  nuestra entrañable  Dictadura  Perfecta. Y  aquí  no  necesitamos de mapaches  rusos  para  nadar, como el  tovarovich  Trump.  Cambiaríamos,  sí.  Pero a  la insaculación, aunque   se  oiga  tan  feo.  Al sorteo.  A  que  rifen los   cargos: premio   mayor la   presidencia… y de ahí  para  abajo.  Para  eso  no  necesitamos  mantener   a los partidos  del  gobierno que  son  todos y  los únicos   que hay. Por supuesto que ganarán  los mismos  de ahora, pero nos dejarán  ver tele  sin  interrupciones necias  de “El Peje” anunciando a su   Mafia del  Poder,  de la que  vive  desde  hace añales   y  añales.

(Insaculados  no  quiere decir lo que  usted  supone.  Quiere  decir que por sorteo sale  el  ganador,  claro, previa  selección  de los participantes hecha “desde arriba”. Les  dicen  insaculados porque  tienen que  estar  a  gatas   para participar. Si  es  baile: perreados; si es política: insaculados. Lo dijo  Putin).

Pero no  se ilusione.  Por lo  pronto y para la que sigue: Dictadura  Perfecta, sin  más  añadidos. Ya  lo “acordaron” con  Fox. ¡Ah,  sí!