Consejos de una abuelita modernaGente PV

Un extraño

¿Cuántas veces en la vida nos topamos con un extraño que pide en forma disfrazada cualquier tipo de expresión de amor?

Por un México mejor

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Hace algunos días tuve la dicha de cumplir un año más de vida, y después de la comida en casa con mis hijos y nietos, mis hermanos me habían invitado a cenar; ellos por lo regular se duermen temprano pero me pidieron que llegara hasta las veintiuna horas, en punto…

Pensé: ¿Para qué tener que esperar tanto tiempo, ya que vivo en el otro lado de la Bahía?… Me quedé a descansar en la casa de mis hijos, a pesar de que ellos tuvieron que salir a trabajar.

Como a eso de las siete y media regresaron, y después de despedirme, fui a una Plaza, a que el tiempo pasara para poder llegar puntual a la cena.

Cuando llegué con mis hermanos, no había vestigio alguno para cenar en ese lugar, pero como me dijeron que tenían que ir a la farmacia de urgencia para comprar unos medicamentos… ¡Cenaríamos mejor en un restaurante! Dejé mi automóvil en su hogar y nos dirigimos a la farmacia; como no encontraron lo buscado, me dijeron que después de cenar, iríamos a otro lugar…

Cuando entramos al restaurante… ¡Oh, sorpresa!… Me estaban esperando mis hijos, nietos, hermanos y sobrino que quiero como un nieto más. Fue un grato momento, ya que lo que menos me imaginaba era ver a casi toda mi familia reunida, en donde un gran amigo de mis nietos, que quiero mucho (ya que lo conozco desde que era un niño), después de haber estudiado el Arte Culinario en diferentes partes del mundo…   ¡Abrió hace poco ese exquisito Restaurante Gourmet, con otros socios!  (Él no estaba, pues había salido también, a festejar su cumpleaños con la familia).

A la hora de retirarnos, casi a la media noche, cuando nos despedimos se acercó un extraño y me dijo: “¡Yo también le entro a la repartición de besos!”…

A lo que le contesté: “A ti te toca lo que le doy a todos mis nietos… ¡Mi bendición!

Cuando se la di, observé que se emocionó mucho, se  le llenaron los ojos de lágrimas y me dijo: “Dentro de tres días, seré Papá, y mi hijita se llamará Valeria.”

Sólo le dije: “Recuerda siempre que la educación de ese nuevo Ángel Terrenal, no consiste en una serie de normas o reglas impuestas por un Dictador, sino en el buen ejemplo que con tu vida, le debes dar. Te felicito mi amor, y bienvenida al mundo Valeria… ¡Dios la colme de sabiduría y bendiciones, para que pueda cumplir acertadamente su misión, en éste enigmático Planeta Tierra!“.

Con esos maravillosos ojos llenos de vida me dio las gracias y se alejó muy feliz, mientras yo elevaba una plegaria para suplicar, que ese nuevo papá, supiera educar sabiamente a esa divina criatura, y no permitiera que éste mundo actual, tan lleno de controversias… ¡Le robara su inocencia antes de tiempo!…

Un detalle hace la diferencia

¿Cuántas veces en la vida nos topamos con un extraño que pide en forma disfrazada cualquier tipo de expresión de amor?, una sonrisa, una caricia, un fuerte apretón de manos, un abrazo, o simplemente un beso (como él me lo pidió),  porque en ese momento lo necesitaba para poder seguir adelante, o posiblemente ayudaría evitar el tomar decisiones equivocadas… Sin darnos cuenta, hasta podemos salvar una vida llena de desdichas, para transformarla en una nueva fuente de energía… ¡Que les servirá para volver a retomar el camino de la luz!

Con esta nueva vida globalizada, tan agitada, tan indiferente y diferente a nuestras costumbres de antaño; nos están obligando a ser desconfiados hasta de nuestra propia sombra; y con tanta delincuencia a la orden del día, como que se nos están olvidando esas pequeñas obras de misericordia (que no nos cuestan nada), no sólo para con un extraño… ¡sino también para con nuestra propia familia, a los que osamos decir cuánto amamos, pero por “X” pretexto los tenemos olvidados!

Recuerdo que no hace mucho tiempo, cuando fui a pasear con mis hermanas, a un Centro Comercial, una hermosa criatura vestida de conejo, quien venía acompañada de dos amiguitos de su escuela, nos pidió un abrazo, con una maravillosa sonrisa en su boca (obviamente el abrazo fue extensivo para los tres)… Y aunque no lo crean, un sólo abrazo, nos llenó de energía y alegría positiva, ¡capaz de levantar el ánimo del más desdichado!… “Gracias conejita“.

En otra ocasión en que parecía que todo era obscuro (me robaron, causando muchos destrozos; pero con las nuevas Leyes a favor de la delincuencia, yo que me jacto de ser una mujer libre… ¡Me obligaron a pasar el resto de mi vida (en casa) “Tras las rejas“!…

Como mi situación económica, al igual que la de millones de mexicanos, se torna cada vez más difícil, por lo tanto, el trabajo de herrería, estaba fuera de mi presupuesto, pero, gracias a la unión de mi maravillosa familia… ¡Ya me encuentro enrejada, mientras los delincuentes, andan sueltos!… Al toparme en la calle con un extraño, desaliñado y muy sucio Ángel Terrenal, pero poseedor de una maravillosa sonrisa y una mirada divina, el sólo tener la dicha de poderle ver frente a mi, ¡hizo que olvidara mis pequeños males, tropiezos en la vida y de mi gran egoísmo!, pues sólo bastó observar esa espectacular cara angelical, llena de dulzura e inocencia… ¡para sentirme de nuevo en completa libertad!…

Y ustedes… ¿qué hacen cuando se topan con un extraño?… Les es indiferente y continúan su camino, o les regalan una hermosa sonrisa, junto con un pensamiento que transmita energía positiva, con grandes dosis de amor, que digan: ¡Ánimo, tu puedes salir adelante! Recuerda que mientras haya vida, ¡Jamás se debe perder la esperanza!

                                                                                                                      Cariñosamente Ana I.