Lo de Rafa Márquez: sorpresa y pena

Rafael Márquez.

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Al  ser  un  jugador excepcional,  respetado,  admirado   y  tenido como  persona  confiable,   la  vinculación  que  hace  públicamente   el  Departamento  del Tesoro de  Estados  Unidos   con el   grupo   del  discreto y  presunto narcotraficante  Raúl Flores  Hernández  fue un impacto  notable, desde  la noche  del  martes pasado  en  la  Zona  Metropolitana  de Guadalajara  y en  estos  rumbos.

El  señalamiento  del Departamento del Tesoro es  que  empresas   de Rafael Márquez sirven   de  pantalla  a los negocios del  crimen  organizado.

Con  la  acusación,  viene el  retiro de  la  visa,  la  congelación  de  sus  cuentas  y  negocios   en Estados Unidos,  así  como la prohibición a  ciudadanos y  empresas  de ese país de hacer  negocios con  las de Rafael Márquez; una  de ellas, situada  en  Puerto Vallarta en  el área de  la salud.

Igual viene  que el  Departamento del Tesoro da aviso del asunto al  Departamento de  Justicia   que  valorará  la  evidencia  que dicen  presentar y  ejercerá  o no  acciones   penales  contra los  señalados como  testaferros.

Aclaremos  que  llevan  investigado  a Márquez  y sus  negocios;  conforme  lo  recaudado dictan  estas   duras  medidas,  referentes al recién  detenido Raúl  Flores Hernández, a  quien  señalan  como importador  mayorista  de  droga  procedente de Colombia,  proveedor  de importantes   grupos  del  crimen organizado, así  como  introductor de droga  a Estados Unidos,  donde  es  requerido para  juzgarlo. En  el  incompleto  organigrama, incluyen  a  familiares  de  Raúl  Flores  -no  a uno  de  sus hijos, amistad  él de Rafael  Márquez-,  así  como  al cantante   Julión Álvarez  y Rafael Márquez, entre otras   personas. Hasta  ahora   no  hay  una  acusación penal contra  Rafael Márquez.  A pesar del   enorme  daño que ya le causaron  a su  imagen,  oficialmente es   inocente,  mientras no se establezca  su culpabilidad,  a  través  de una  sentencia   definitiva.

El miércoles Rafael Márquez se  presentó espontáneamente a  declarar  ante  la  Procuraduría de  Justicia en México.  Por la  noche afirmó  ser  inocente de lo que le  acusan, no  haber  pertenecido jamás  a  organización  criminal alguna y  que  se  dedica  a esclarecer los  hechos.  Otros  mexicanos  señalados  por el  Departamento del Tesoro  de Estados  Unidos han  logrado,  después  de años  de litigios,  echar por  tierra las presunciones por las  que les  señalaban y  obtener  compensación por los  daños que se  les  causaron.  Las medidas  dictadas  por el Departamento del Tesoro  no   significan  condena  a Rafael  Márquez o que  todo  lo  asentado  sea   verdad.  Contra  lo que el   vulgo  supone en México,  la burocracia de Estados Unidos, dista mucho de  ser infalible   y  decir  “nada  más que la  verdad”.  Humanos son. Se  equivocan,  los  equivocan.   Al Departamento  de  Justicia  le  corresponde  acusar y para ello probar, presentar  la  evidencia razonable  de culpabilidad. Eso no  ha llegado,  pero Rafael Márquez   debe prepararse para enfrentarlo.

Por  otra parte,  era público   y notorio  que  Rafael  Márquez  y otros jugadores   actuaron  junto a Raúl Flores en proyectos  de equipos  de futbol en  Autlán,  Tepic  y  la  Zona  Metropolitana  de Guadalajara. Pero ¿tenía  obligación  Rafael  Márquez  de  saber cuál era el  verdadero negocio   de   esos Flores? Porque  conste:  El mismo  presidente   Peña Nieto  acababa  de  publicar, el  lunes  pasado,  desde Chiapas,   fotografías  suyas   con    el   cantante Julión Álvarez,   a quien  incluso presentó  como  ejemplo  de la  juventud.   Según  eso,  el   Presidente de  México, es  “el   hombre  mejor  informado  del  país”. Políticamente   este  desconocimiento y  exhibición  es un  desastre,  pero  jurídicamente: ¿Es  culpable  Peña  Nieto  de  ignorar   que el cantante  Julión  estaba  siendo investigado  como  testaferro  del  grupo  de Raúl  Flores, ya  detenido?

Fotos de Julión Álvarez   y Rafa  Márquez, recientes,  con  el   presidente  municipal  de  Zapopan,  con Enrique  Alfaro y  con otros más, ahora   están  reciclándose, junto  con  las normales palabras  de  amistad   entre  ellos. Si ninguna  autoridad  local o  extranjera  les  había  advertido sobre acciones inconvenientes ¿cómo iban  a saber  de  señalamientos,  si ni  siquiera  el Presidente  de  México  estaba el lunes  pasado  enterado?

Rafael  Márquez  todo lo  tiene:  ¿qué  necesidad  de  meterse en   necedades, siendo ejemplo de los niños en Francia,  Barcelona  y  México;  teniendo la oportunidad  de  concluir  su  carrera  excepcional  con  otra Copa  del  Mundo;  siendo capitán indiscutible  de  la  Selección  Nacional de México?  Que no  sabía  lo  que  estaban  haciendo sus  administradores. Que  ignoraba  la  pena por  hacer  ese tipo  de  favores  y  la gravedad   de ayudar a blanquear  dinero, sobre  todo el que ocultan los  narcos   en  Estados Unidos. Que  traicionaron  su  confianza y  le  metieron  en  enorme  lío.  Que  otras  cosas  sucedieron.   Por lo  pronto  Rafael Márquez  insiste  en su inocencia  y es inocente,  mientras  no   se le juzgue  y  sentencie en  sentido  contrario.

Triste,  muy  triste  para millones  de personas  en  México  esta  desagradable sorpresa.