¿De qué se trata lo de Rafa?

Rafael Márquez.


Lo  aplicado   por  el  Departamento  del Tesoro   de Estados  Unidos   a Raúl Flores   Hernández  y  por  extensión  a otras 21  personas y 42 empresas, se  basa  en  una   ley  para  el  “bloqueo y  prohibición  de  transacciones  con narcotraficantes  significativos”,  fundamentada   en  la  Ley  de Poderes  Económicos   ante  Emergencia  Internacional, generada  por una orden  ejecutiva  del   entonces   presidente Clinton,  en octubre de  1995.

Esta ley  estadounidense  se  endureció al  añadírsele  la  Ley  USA  Patriot, después del  episodio  de las Torres Gemelas.   Se identificó  la  conexión  de  narcotráfico y  terrorismo  como  amenaza  a la   seguridad  nacional de  Estados  Unidos. La premisa  establecida  es que el dinero  de procedencia ilícita es  fuente  de  financiamiento  de  actividades terroristas.

La  Ley  Kingpin  (Foreing Narcotics Kingpin Designation Act.,  manda   enlistar   a los narcotraficantes  importantes  del   mundo  en dos listas:  en la  lista  1  ponen a los  cabecillas de  las   organizaciones;  en la lista  dos, bajo  el  nombre del  cabecilla ponen los nombres  de  personas y  organizaciones  que hayan  colaborado con  el  capo.  El  Departamento del Tesoro,  puede incluir en la  lista  dos   hasta  a  familiares, empresas  y  allegados  que   hayan  conocido  las  actividades ilícitas  del   narcotraficante  o lavador,  se hayan  beneficiado  con  el dinero sucio  o hayan  colaborado.   Todos  pueden  ser  sujetos  a  las  mismas  penas   que  se  apliquen al  capo.

Le  llaman también “Lista Clinton”.  Cada  mediado de año, la  Casa Blanca  añade nombres   a las   dos  listas, enviándolos  primero  a los  servicios  de  inteligencia.  El Departamento  de Inteligencia  en  cualquier momento  añade.

Incluir  a  alguien en la lista,  implica  de inmediato la   congelación  de  todos  sus   bienes  bajo  jurisdicción  de  Estados  Unidos, la   prohibición  a  cualquier  persona  o  institución  de hacer negocios  o  transacciones con  ellos.  Violar  esta disposición  y  hacer  negocio  con  el  capo  o con  los  de  la  segunda lista  puede significar  hasta  30 años de prisión y  multa hasta  de  10 millones  de  dólares.

Para un  extranjero,  aparecer  en esas listas  no implica acusación  judicial.  Pero luego el  Departamento  de  Justicia   estudia  si  hay  evidencias  consistentes  para  llevar  a juicio al  enlistado.

Es  una  disposición   efectiva, pesada, aunque  lo de  “Kingpin”  esté tomado de  un  personaje de  comic,  del  Hombre  Araña,   uno de los   villanos se  llama “Kingping”,  rey  pillo.

Rafael Márquez  y  el cantante   Julión Álvarez, aparecen en la  lista 2  del  capo Raúl  Flores  Hernández. Persona  apasionada al futbol  que  se  asoció  con  el   futbolista en  varios proyectos para hacerse   de  franquicia en  México. Un hijo   de  Raúl  Flores   es  superfanático de  Rafa  Márquez,  a   grado de que  viajó a  Mónaco  para  ser padrino de la  primera  hija  del jugador mexicano. Estas  relaciones  pudieron  ser  el  motivo de   que  Rafael  Márquez  haya sido puesto en  la lista 2   de  Flores,  en    espera  de  aclaración satisfactoria  para  el  Departamento del Tesoro de  Estados  Unidos.

(En  retroceso  primitivo  de  administración de justicia,  en esto de  la “Lista  Clinton” quien  señala no  está  obligado a  probar.   La  carga de  la prueba  de inocencia  se le  deja  al  señalado, con  las enormes  dificultades   de que  toda gestión   al   respecto se  hace  en la ciudad de Washington, el  abogado  tiene que  ser  aprobado por el Departamento del Tesoro ,pero difícilmente consigue alguien  de primera línea  quien  tiene congelados sus  fondos, retirada  la  visa   y    sin posibilidad  de  hacer  negocios   productivos  mientras  no  aclare su situación. Se trata  de algo de excepción, referente  a  la seguridad  nacional de Estados Unidos, donde  Derechos  Humanos y  la  elemental presunción  de inocencia   se   olvidan.  De  hecho,  primero  fastidian y  después  corrigen,  a  pretexto de que  son  medidas  administrativas y no  que estén  llevando a  juicio a   alguien.

Así  de  pesada  está es  esta  realidad, ahora mismo  en  2017, en  el  mundo.