Educar para formar una sociedad nueva

Por Mtro. Luís Ignacio Zúñiga Bobadilla
direccion.vallarta@univa.mx

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En los proyectos estratégicos nacionales, como son los económicos, políticos y  sociales, no puede olvidarse la formación humana a partir de la educación.

En todo momento educar es parte estratégica de los grandes proyectos nacionales. “El gran reto  para  México es el de garantizar que cada vez más jóvenes puedan tener acceso a una educación superior con calidad, pues mientras en algunos países de Europa, los índices revelan que 80 por ciento de los jóvenes entre 18 y 24 años tienen acceso a la universidad, en el nuestro sólo 23 por ciento tiene esa opción”, expresó Juan Ramón de la Fuente Muñiz, ex rector de la UNAM en una conferencia que ofreció en la U de G.

José Narro, actual secretario de Salud, como rector de la máxima casa de estudios del país en su momento expresó: “millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, los llamados ‘NINIS’ 7.8 millones”; esto ha sido una de las preocupaciones de la administración del Presidente licenciado Enrique Peña Nieto, y de su secretario de Educación Pública, ambos comprenden la dimensión del problema y ponen alternativas derivadas de su Reforma Educativa.

Comprender realmente el tema Educación en medio de las crisis económicas, conflictos políticos, cotos de poder, inconformidades de todo tipo  es importante para la vida del país, sin dejar pasar la tardía aplicación de los planes de estudio y la deformación de la realidad que ello conlleva;  en muchos de los casos esto no le ha permitido salir del atolladero a la educación en general, y en particular a la universitaria; reconozco la honestidad de la UNAM al enmendar un error de calificación de exámenes de aspirantes y observo con atención el reto para el próximo mandatario del país a partir de 2018 en el terreno educativo.

Tal como lo he comentado en otro espacio, en México se reporta que el 45 por ciento de cada 100 egresados de la universidad se dedican a actividades diferentes de aquello que estudiaron; sin duda esto frustra proyectos nacionales y significa inversiones millonarias para el país con más necesidades que satisfacciones; por tal las Instituciones de Educación Superior (IES) tendrán mucho que hacer para elevar la calidad de su educación; por lo pronto las instituciones católicas mantienen en sus proyectos el liderazgo de valores humanos, basados en una ética-moral realmente transformadora, no solamente de la educación y la cultura sino de la esencia espiritual muchas veces olvidado ante una sociedad cada vez más deshumanizada.

Lo que significa educar desde una perspectiva católica se suma al proyecto nacional para dotar a nuestro país de un modelo educativo más consistente, que fortalezca una educación básica hasta una educación superior basada en valores y que vea al sujeto en constante cambio con la fortaleza de resolver los problemas y no sumarse a ellos, como sucede en algunos casos de jovencitos en las filas de la delincuencia, en este sentido vale recordar el planteamiento de Carol Wojtyla, San Juan Pablo II (+) acerca de  la  tarea de la universidad cristiana, es la “ardiente búsqueda de la verdad y su transmisión desinteresada a los jóvenes y a todos  aquellos que aprenden a razonar con rigor, para obrar con rectitud y para servir mejor a la sociedad” (Juan Pablo II, Constitución Apostólica sobre las Universidades Católicas).

La educación es comunicación y crecimiento personal que se convierte en cultura, es decir, cultivo de todo aquello que propicia el desarrollo del ser humano con el fin de alcanzar la madurez racional y afectiva que le permita vivir en libertad y con responsabilidad, en la comunicación y en la relación, como sujeto capaz de comprender y amar, de realizarse a sí mismo, con los demás y para los demás, por tanto la próxima administración federal debe tener claro que se tiene que educar para formar una sociedad nueva.

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(*) Director de la UNIVA-PV.