Siguen “mandando a México” a Aristóteles

Por Gregorio González Cabral

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Hervidero de  rumores -que luego  resultan  ciertos-, es Palacio  de Gobierno de Jalisco.

Se repite  que Peña  Nieto hará  cambios en su  gabinete  y   se  acordará   de  Jalisco  y de  su  gobernador para llamarle, casi como  a la “entrega y  recepción”.

Unos  dicen que invitaría a  Aristóteles Sandoval a  Desarrollo.  Otros que  a tapar el socavón  en  Comunicaciones y Transportes. Otros que “a donde  sea”.

Para   el interinato  en Jalisco  apuntan  a los bien vistos  por Arturo Zamora.  El  primero  de  ellos: Enrique  Dau.   Así  por fin, en  acto de  justicia,  el  ingeniero  Dau  tendrá más  de  veinte días,   ejerciendo el  poder   ejecutivo  para   el  que toda la  vida   se preparó  con  esmero.

Suena  lógico que le  den su lugar  a Arturo Zamora,  sobre  todo  cuando sacaron  lo  de  Asamblea   del PRI   sin  broncas,  escandalitos   o  signos de  debilidad  que  los  ingenuos  veían  venir  muy  fáciles.  Zamora   puso  a los políticos  de café, en su lugar: la cafetería. De  ahí no pasaron.

¿Suficiente  para  Jalisco que  al cuarto para las doce, llamen  a un jalisciense  a integrarse  al gabinete  presidencial  centralista? Por supuesto que no. Sobre  todo porque los  de aquí nunca le han hecho  mala cara   a la  parentela del  Grupo Atlacomulco  y  hasta apuestan  en Caliente,  para  que no les  vayan  a ligar   con lavanderías inconvenientes.

Pero es  evidente que  la clase política jalisciense  ha   perdido  clase y  peso en el  ámbito  nacional.

Y  lo peor  es que  no  se  les  ve  con  ganas  de volver  a figurar,  de   hacer  respetar  a  Jalisco y  darle su lugar.