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Alfonso Rizzuto: Todos en la región…

Alfonso Rizzuto, presidente del consejo de administración del Grupo Marival.

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  •  Si hubiera que elegir una historia de éxito personal y empresarial ejemplar en la región, una de las finalistas sería la de Grupo Marival. No es la única, pero es un caso muy particular de esfuerzo, osadía y visión de Alfonso Rizzuto, hijo del fundador y Presidente del Grupo, comparte historia, logros y perspectivas para el sector en Bahía de Banderas y Vallarta.

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Por Diego Arrazola
Puerto Vallarta

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A pesar de su activa agenda, Alfonso Rizzuto hace un espacio para hablar sobre Marival, además de reflexionar sobre el pasado, presente y futuro de Bahía de Banderas y la Riviera Nayarit.

Nacido en Montreal, Alfonso estudió Finanzas; y lejos de dedicarse a estos asuntos, el destino le tenía otros planes: la industria turística, en Bahía de Banderas, Nayarit.

Aunque ya ha sido contada, la historia va más o menos así: el líder de esta gran familia, el Senador Pietro Rizzuto, exitoso empresario y político en Canadá, su país adoptivo, se había enamorado de México. El país sureño y su gente le recordaban un poco su terruño, Sicilia; y por si esto fuera poco, se podría sumar a esto su gran admiración por María Félix y otros mexicanos.

Allá por los años 70 solía vacacionar en Acapulco, lugar que le gustaba tanto que deseaba comprar alguna propiedad en el puerto, pero fue desalentado por sus conocidos de tan aventurada empresa.

Amigo de Agustín Barrios Gómez, entonces embajador mexicano en Canadá, el Senador Pietro Rizzuto tuvo una nueva oportunidad de poner un pie en México. A instancias del diplomático, amante de estos lares, la familia Rizzuto pasó unas vacaciones en Puerto Vallarta, en 1982. Hospedados en Los Tules, Alfonso y su padre iban a jugar golf diario a Los Flamingos, en territorio nayarita. En sus recorridos pasaban por un nuevo lugar: Nuevo Vallarta. El fraccionamiento ya estaba urbanizado, aunque vacío aún. Era un pueblo fantasma. De nuevo, el gusanito empresarial picó al Senador, constructor al fin y al cabo en Montreal, y se le antojó comprar un terreno para desarrollar un condominio, pero había un impedimento: en su condición de extranjero, no podía comprar.

Finalmente, hubo cambios en la legislación respectiva y se hizo el milagro. El empresario consiguió el primer permiso para adquirir un terreno en la playa. “Así empezó la romanza”, dice el políglota Alfonso, quien habla el dialecto siciliano, italiano, inglés, francés y español. Por cierto, comenta con una sonrisa, “las reuniones familiares son como la asamblea de la ONU, pues nos comunicamos entre todos en cualquiera de estos idiomas”.

Una aventura llamada Nuevo Vallarta

Para 1984, cuando empieza la arriesgada aventura que inicia con el Condo Hotel Marival, “no existía nada. La carretera era muy chiquita, el puente sobre el río Ameca era de peaje. Nayarit tenía otro horario. Se carecía de restaurantes”, ilustra Alfonso, hijo del Senador.

A estas circunstancias hay que añadir que buena parte de lo que hoy es Riviera Nayarit era parte del municipio de Compostela, donde debían tramitarse toda clase de permisos, y que tenía olvidada a la región de lo que hoy es Bahía de Banderas.

En esos tiempos, 1984, hubo que meter acelerador a la construcción para entregar el hotel a quien lo operaría, la estadounidense Jack Tar Village. Alfonso viajaba cada mes desde Montreal para supervisar los avances de lo que iba a ser el primer hotel de la zona, con 350 habitaciones y en un nuevo formato: alimentos y bebidas incluidos. Un All inclusive, pues, para una clientela conformada principalmente por texanos y canadienses.

Ante la magnitud de la empresa, el Senador Rizzuto encomendó a su hijo tomar las riendas. Las Finanzas pasarían a segundo plano y el joven Alfonso se mudó a Nayarit con 24 años de edad, y sin saber mucho español. El flamante negocio sería su escuela de hotelería, actividad que lo ha ocupado las últimas tres décadas, y que se ha extendido y diversificado por la Bahía de Banderas, el Caribe mexicano y otros países, siempre dentro del turismo.

A mediados de los años 90, el corporativo Jack Tar Village enfrentó dificultades financieras, lo que representó la oportunidad de asumir el control de la operación al 100%. El negocio crecía lo que les permitió adquirir la propiedad vecina. En tanto, poco a poco fueron llegando otros hoteles a Nuevo Vallarta.

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EL FACTOR HUMANO

Conocedor del negocio turístico en México y el extranjero, Alfonso afirma que una de las mayores fortalezas de la región Vallarta-Bahía de Banderas es su gente. En sus constantes viajes, no ha encontrado en ningún lugar personas tan amables como las de estos lares. Además, sus encuestas y sondeos arrojan que los visitantes valoran en primer lugar la calidez del servicio, a lo que obviamente se suman los innegables atractivos naturales de Sol, playa, montañas, además de la comida…

En un principio, faltaba personal capacitado para las labores de la actividad hotelera. Hubo que contratar a campesinos de las cercanías y entrenarlos para ser botones, camareras… Incluso, la propia esposa del Senador, Doña Pina, se encargó personalmente de enseñar a las empleadas cómo debían limpiar y arreglar las habitaciones.

La capacitación no fue fácil. Lejos de su país, en otra cultura, en un sitio poco poblado, los Rizzuto trabajaron mucho en entrenar a quienes operarían Marival.  Pese a todo, el resultado fue satisfactorio gracias a la voluntad de trabajo de los lugareños, “gente humilde, sencilla”, con deseos de progreso.

Creer en su apuesta y trabajar por ella rindió frutos. En un principio, los asesores de la familia en Canadá les aconsejaban no invertir en México, juraban que era un error abrir el Condo Hotel en Nuevo Vallarta. Y ahora, a varios años de distancia, los integrantes de la Familia Rizzuto están más que satisfechos con los resultados, tanto en términos de viabilidad financiera como por lo que ha representado en el ámbito familiar.

Hasta los últimos días de su existencia, don Pietro Rizzuto, de origen campesino, gozaba el campo y sus frutos. “En sus visitas, lo primero que hacía era revisar sus árboles frutales, sus cultivos de hortalizas”, recuerda su hijo. Cuando el Senador falleció en 1997, tenía poco de haber venido a descansar a la costa de Nayarit. Actualmente, su viuda alterna residencia entre Montreal y Nuevo Vallarta, que le fascina. “Cuando viene –explica Alfonso—sale a caminar, a cenar; tiene agenda ocupada. Le encantan los mariachis. Su canción preferida es Lindo Nayarit, que también gustaba a mi papá”. Venir a México largas temporadas la llena de vida y alegría, especialmente cuando en Canadá estaría encerrada por el clima, añade.

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LO NUEVO DE NUEVO VALLARTA

La de Bahía de Banderas- Riviera Nayarit es una de las regiones de mayor crecimiento en el país, al menos en el plano turístico, por lo que el empresario se muestra optimista ante el promisorio futuro para la región.

Al hacer un diagnóstico del sector, Alfonso subraya primero el enorme potencial de crecimiento, y sostiene que puede recibir mayores inversiones. Alguna vez escuchó a algún político decir que el turismo es “el nuevo Pemex para la economía del país”, por la generación de divisas y creación de empleos. Según Rizzuto, nueve millones de mexicanos trabajan en el sector turístico, o sea, “8.5% del PIB, y somos una industria limpia que no contamina, es la que emplea a más mujeres, muchas de ellas madres solteras”.

Por otra parte, agrega la importancia que tiene para acercar culturas, pueblos, la creación de vínculos entre el personal del hotel y los visitantes, que a veces deviene en amistad u oportunidades laborales. Está el caso de algunos empleados de Marival que han emigrado a Montreal a trabajar, gracias a los contactos que han hecho.

Motivo de orgullo de la empresa es la fidelidad, tanto de su personal como de la clientela, lo que permite al Grupo Marival contar con un mercado repetitivo, que lleva más de 30 años hospedándose en sus hoteles, lo que ya suma dos generaciones; mientras que en el caso de los empleados abundan quienes han trabajado tres décadas en la compañía.

La capacitación continúa siendo un desafío. Al crecer tan rápido la actividad hotelera, en ocasiones no se cuenta con el personal suficiente en la región y hay que ir a traerlo a otras partes. En ese sentido, un esfuerzo importante es el apoyo a la Universidad Tecnológica de Bahía de Banderas, ubicada en pleno Nuevo Vallarta, que ofrece carreras como gastronomía o gestión turística. El plantel aplica un exitoso modelo educativo de hotel-escuela que Marival importó de Canadá.

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LO QUE NO HAY QUE HACER

En su relativamente corta existencia, Nuevo Vallarta sabe qué funciona y qué no. A decir de Alfonso Rizzuto, debe evitarse a toda costa el crecimiento desorganizado, sin control, en términos urbanísticos, de infraestructura, como las vialidades, la imagen urbana, la limpieza. Subraya que debe ponerse mayor atención a la red de agua potable, al tratamiento de aguas residuales, “de otro modo, la contaminación nos podría llevar a un fracaso; hay que ser firmes en las regulaciones para que el crecimiento sea ordenado; el riesgo es convertirnos en un destino más”, argumenta quien también ha presidido por 10 años la Asociación de Colonos de Nuevo Vallarta y es actualmente Vicepresidente de la Asociación de Empresarios de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas.

En el balance, la participación de hombres de negocios del sur y el norte del río Ameca es positiva: “No ha sido fácil convencer a todos, pero vamos por buen camino. Hay que estar atentos y no cerrar los ojos. Debemos tener una visión, un plan regional actualizado”.

Por lo pronto, se avecinan nuevas inversiones que aportarán 10 mil cuartos extras a la oferta hotelera. Y si cada habitación genera de tres a cuatro empleos, se crearán hasta 40 mil puestos de trabajo, ilustra Alfonso mientras enumera de memoria los proyectos que vienen en camino, desde Compostela hasta Jarretaderas; y menciona los proyectos de Grupo Marival y el trabajo que realiza, tanto en México y Canadá, en conjunto con su familia, hermanas, hijos y su equipo de colaboradores.

Asimismo, no se cansa de insistir en que la visión de autoridades y empresarios debe ser a largo plazo, para lograr un crecimiento ordenado. Argumenta que “todos en esta región estamos en el mismo barco, por lo que si a los hoteles les va bien, a la gente también le irá muy bien”.

Por último, sostiene que la unión, formando un bloque común Puerto Vallarta y Riviera Nayarit ha funcionado, y ayudará a crecer de forma adecuada, a un destino muy bien posicionado internacionalmente: “Somos hermanos, todo lo bueno y malo de un lado afectará al otro”, concluye en una charla animada que parece no tener fin.

El tema le apasiona a Rizzuto, quien se enciende y podría dar una conferencia magistral sobre Marival, el turismo, la importancia de hablar varios idiomas, el pluri-culturalismo… pero se avecina una junta y hay que cambiar de página.