Qué vergüenza

Por J. Mario R. Fuentes (*)
Jose.reyes@univa.mx

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Serán carretadas de dineros para la difusión de candidatos a la Presidencia de la República, desde las oficinas de prensa o las llamadas direcciones de comunicación social iniciarán las hostilidades como cada seis años.

Será nuevamente la fe en que su vida cambiará lo que moverá a los electores; llegará el nuevo profeta, el que jamás ha sufrido la carencia de alimentos y angustias de no tener nada que llevar a su hogar, carencias cotidianas; el empresario o representante popular, respaldado por los poderosos, su desmedido deseo de votos lo llevará a la humildad de asirse de una escoba para barrer sus desatinos, justificar su proyecto político vinculado a formas de dominio sobre los demás, rodeado de ellos estará convencido de que crecerá la democracia.

Es la política de ellos la que se vestirá nuevamente de gala en estos momentos de enorme desasosiego (Aristóteles, Maquiavelo, Lasswel, Dahl, Weber); se prepara la guerra de proyectos entre los contrincantes que siempre estarán por encima de las necesidades reales del pueblo; pensarán que los resultados de su trabajo corresponderán a los deseos de las mayorías.

Considero que desde los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox, el pueblo de México dejó de creer en las mentiras de los gobernantes los cambios ofrecidos, al final el país quedó peor; cada uno realizó su esfuerzo en su momento no tengo la menor duda, solamente que en su beneficio y otorgando migajas a los menos favorecidos, o sea los que votaron por ellos.

Finaliza un sexenio sumamente complicado, débil y cuestionado el de Enrique Peña Nieto, dejará un país al filo de la navaja; inseguridad galopante por el creciente  avance de la delincuencia, una participación  democrática cuestionada y ensuciada por gobernadores insaciables;  un crecimiento económico mediocre y estancado, una firma de un tratado que ha dado más a los socios que a México y se espera su revalidación  este día en medio de una creciente incredibilidad, camino cimentado por la corrupción con ausencia casi total de trasparencia y aplicación de justicia, en sí un país con ganas de obtener la gobernabilidad y la confianza deseada para salir del atolladero de una vez por todas.

En mis años de vida, desde que tuve conciencia de la realidad de mi país jamás pensé ver una época tan complicada como la del gobierno peñista; la sociedad ha padecido de todo, humillaciones del enfermizo Donald Trump; amenazas, desapariciones, secuestro y chantajes de todo tipo, un caos empresarial donde ellos han levantado la mano para criticar como nunca al gobierno federal y proponer alternativas ajenas a las oficiales, el mismo secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña lamentó esa actitud empresarial.

Nadie escapa al miedo provocado por las circunstancias complicadas de escenarios económicos adversos y graves no vistos en los últimos 48 años; es un camino sin fin, degradado y sinuoso que demanda soluciones claras, no más paliativos y promesas; debe terminar el maquillaje dejado atrás por dañino, hacer política implica compromisos claros y trascendentes no lo que se vive en la actualidad; probidad es la palabra que tendrá que recobrar vida para la acción.

La palabrería de los funcionarios públicos de todos los niveles se resumen en expresión pedestre totalmente alejada de la realidad. Estoy convencido que ninguna resiste el análisis más superficial y subjetivo; desde el expresidente Díaz Ordaz hasta Peña Nieto es poco lo que ha cambiado para beneficio de la sociedad marginada. La supeditación a Estados Unidos ha sido el común denominador, como dijo el licenciado Ildefonso Guajardo titular de Economía de México “renegociar no será miel sobre hojuelas”, tampoco para el mexicano pobre lo ha sido en toda su historia.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.