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Y… al final te mueres

A pesar de esta inmensa diversidad, luego somos como ovejitas que siguen modas, corrientes y tonterías diversas sin protestar mucho.


Por Consuelo Elipe

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El ser humano es, o somos todo un misterio.

Cuando te paras a pensar que de los miles de millones de personas en el mundo no hay dos iguales,  y la única verdad que yo ya sospechaba desde muy joven es “que al final te mueres”.

Si somos mentes complejas, podrás conocer cientos de seres a lo largo de tu vida, pero nunca conocerás dos ni siquiera parecidos. Eso es bueno, me imagino porque nos hace únicos e irrepetibles (esa coletilla que me tiene ya harta porque lo mismo se aplica a una cena, a unas vacaciones o a una persona).

Y lo curioso es que a pesar de esta inmensa diversidad, luego somos como ovejitas que siguen modas, corrientes y tonterías diversas sin protestar mucho.

Cuando yo decía a mis amigos que da igual lo que hiciéramos que al final te mueres, les daba risa. Creo que éramos tan jóvenes que nos parecía eso como algo que estaba lejísimos o que nunca ocurriría. Ahora con cierta edad ya no parece tan loco. Es lo único que te igual, pasa lo que pase. No importa si tu mente es la de un prodigio que cambio el mundo o la de alguien con una neurona flotante.

La única ventaja es que uno sólo lo piensa mucho en días no tan buenos o la mente tiene mecanismos atontadores que te hace seguir y seguir en ese viaje a ninguna parte.

Si hoy no estoy muy positiva, será la lluvia, que me encanta pero te pone en ese modo melancólico en el que todo parece diferente y algo triste.

Siguiendo con el tema, de lo diferentes que somos todos. Desde siempre ha habido mecanismos, corrientes, pensamientos, religiones que nos han unido, creo que en un afán de hacer grupitos con similitudes para no sentirnos tan sueltos y solos. O porque esos lugares comunes nos dan como un poco de tranquilidad, pensando “no sólo yo pienso así”, o “no estoy loco defendiendo eso”. También es verdad que en la formación de esos grupos se han formado bandos en las guerras matando al contrario, pero en el lado positivo se han formado también grupos que han defendido causas muy nobles y han logrado grandes cambios en la sociedad.

Por encima de todo lo que nos diferencia, siempre hay cosas que nos unen, algunas profundas, algunas muy superficiales. Prueba indiscutible de las más superficiales, son  actualmente los seguidores de un o una instagramer o youtuber. ¿Por qué millones de gentes siguen a algún simple que no pone más que bobadas?, es un misterio que la ciencia del futuro algún día quizás resuelva o no.

¿Por qué la gente no se pone de acuerdo en nada cuando se trata de tu propio país como pasa en España? También será un misterio digno de una catedra en alguna universidad marciana, porque yo creo que ninguna terrestre podría dar con la solución.

O todos como rebaños unidos por lo impensable, o todos separados en lo fundamental.

Y qué pasa cuando el mundo entero debería unirse en contra de cosas como lo que pasa en Venezuela o en Siria, que entonces mejor nos diluimos y elegimos éste como el mejor momento de estar preocupados de nuestros munditos para no tener ni siquiera el remordimiento de pensar que va con nosotros.

Cómo es posible que con tantos avances, los países no hayan ideado un mecanismo para no permitir que una dictadura se instale en un país, más cuando día a día evento a evento, ves que eso va a suceder sí o sí.

Somos los seres más perfectos y los más imperfectos. Capaces de lo mejor y de lo peor. En qué medida, tampoco se puede medir, y quizás sea lo mejor para no saber muy bien si lo malo gana por goleada, como pareciera muchas veces.