Aristóteles habló: “No hay absolutamente nada oficial”

Aristóteles Sandoval Díaz.


Por Gregorio González Cabral

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Había  acompañado  a Rosario  Robles.

Un día antes,  el  presidente  del  PRI  en  Jalisco,  Héctor  Pizano Ramos,  en su  pleno  juicio  había declarado  oficialmente   que  estaban  buscando  gobernador  interino, porque   Aristóteles   Sandoval  había  recibido  invitaciones   formales  para integrarse   al  gabinete  de  Peña  Nieto   o  para  dirigir   al  PRI  nacional. Así  dijo Pizano  Ramos y lo dijo en  serio, como  si  se lo  hubiera   confiado  Enrique  Alfaro o   mejor aún,  se los  hubiera platicado a los dos, Raimundo.

Nuevo  no  era el chisme.  Los  enterados   incluso situaban  la   partida  a México  de  Aristóteles  para  la  próxima  semana,  nada mas   dándole  tiempo  al  Secretario  de  Comunicaciones  de completar la millonaria  lista de  obras incumplidas, más  los  socavones   provocados   por lo débil  del  engrudo, lo  bravo  de las lluvias  y  la  desgraciada  basura que  todo  arrastra  a su paso.

En cuanto  este  martes lo  dijo  el presidente  del  PRI  en  Jalisco, por supuesto  que  dejaba  de  ser  chisme,  salía  del  ámbito  del  rumor, para  convertirse  en noticia.  Ya  sólo  era  cosa  de  confirmar  a qué  hora  volaría  Aristóteles  y si  dejaría   al cargo  a  Enrique Dau  o  a  Rafael González Pimienta.

Digo: porque  si lo  dice  el presidente del  PRI  en  Jalisco,  no  estamos jugando.  ¿O  sí?

Al día  siguiente  Aristóteles   desmiente   a Pizano:  “…están  hablando ustedes  de un  baile  al  que nadie me  ha invitado, estoy  concentrado y  estoy muy contento en  Jalisco”.   O sea: ¡No inventes, Héctor!… y  al  cabo  las uvas estaban verdes.

Todo  está  aclarado, pero  a la   vez  más complicado.

¿De  dónde salió el rumor de que el gobernador  de  Jalisco se iba  a  México?   De  aquí.  De  los políticos locales. En  México los  chismes  son  si  Meade  o José  Narro;  si  en  Los  Pinos  salvan  con elegancia el   golpe   de Odebrecht, que ha  dejado  al cantante  Julión  en cuarto término, ya  en  calidad  de  chisme  menor.  Allá entre  discutir lo de Rafa  Márquez, investigar   con quién  iba  Julión  a llevar   gallo en Zapopan  y  tratar  de arrinconar  a  Emilio  Lozoya Austin  negado  a ser  chivo  expiatorio, tienen  suficiente para   aperitivo  y sobremesa.  Más les importa  que Cristiano Ronaldo  haya empujado  casi  de  las nalgas al árbitro, a la suspensión  de “vergarita” Almeyda que  tira  cortina  de  humo  para hacer olvidar  la  vergonzosa   goliza  a las  chivas   en  Monterrey. Para nada “hacen  en el  mapa” a  Jalisco.

Ahora  que  como  decía  mi  recordado  amigo  Greeno, de la   AP:  “En  México  todo son rumores… lo peor  es   que  luego   se  hacen ciertos”. El rumor  de  Aristóteles no  se silencia  con su  negativa  pública.

No que  valga  mas lo  que diga Pizano, sino que lo  prudente  es   aguantar  lo que dice  el  rumor, antes de  desecharlo de la  agenda.  Si  el rumor dice  “Aristóteles  se   va  la  semana  siguiente”;  hay que  esperar toda la  semana  siguiente  para  saber  si “siempre sí”  o  “siempre no”.

Aristóteles  dijo  que nadie lo  ha invitado;  no  dijo que   se negaría   a   salir  si  lo  invitan al  baile  grande.

¿Y qué  va  a  suceder con Héctor Pizano Ramos  que  de por  si no  se había  ambientado  en el PRI?  Pues  si se  aventó como El Borras,  le  falló la  oreja y  tendrá   que  regresar  a  aprender   a la cantera. Si  lo chamaquearon  y  lo lanzaron  treparon  a pintar   maravillas, para al siguiente día jalarle  la  escalera,  sólo le  queda aceptar la  novatada, soltarse   de la brocha  y  esperar caer   en blandito.  Si el “destape” de su  patrón  fue  producto de entusiasmo  e impaciencia , le  queda presentar   dignamente  su  renuncia  ante  “los luchadores  contra  la  corrupción y  la  impunidad”, porque   de aquí  en adelante  ni  anunciando el fin del mundo  alguien  le  tomará  en  serio.