¿Por qué no les importa lo del Tratado?

En los medios  de  comunicación  importantes  de  Estados  Unidos,  les importa mucho  más las  manifestaciones  de “Lo que el Viento se Llevó” -Norte  contra Sur,  libertarios contra   esclavistas,  yanquis  contra  confederados- que  la  revisión  del  Tratado de Libre  Comercio.

¿Por qué?  Porque   eso de la  revisión del  Tratado -NAFTA- es  tema electoral de  Donald  Trump,  quien anda bastante  bajo  en  popularidad entre  los  estadounidenses.

Lo dijo el cerebro del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de Estados Unidos, el doctor Scott Miller: “Todo este asunto de renegociar el NAFTA es una promesa de campaña en busca de un público. Nadie lo pidió. Ningún miembro de la comunidad empresarial. Ninguna empresa. Ningún grupo agrícola”.

Fue un tema que se le ocurrió a Donald Trump, quien nada entiende de comercio internacional, pero encontró cómodo pintar el “coco” de un México abusivo, para luego “tenerle  miedo”. Somos su chivo expiatorio, aprovechando en forma más que indecente, los prejuicios absurdos con los que la ignorancia de ciertos grupos de estadounidenses carga por generaciones.

A comerciantes,  industriales, magno   agricultores para nada les preocupa   el déficit  comercial de Estados  Unidos  con México. Ellos  saben  quiénes  se  están  beneficiando en grande, cuando  se  refieren  a “México”.

Y por  supuesto  que no  van  a dejar  que un ignorante demagogo, venga a  fastidiarles la  fórmula  eficiente que  encontraron  para  defenderse  de la  competencia china,  de  la coreana  y  demás.  Esta   reedición  y  actualización  del  “América para los  americanos”  les ha  funcionado   y   ni  mexicanos ni  canadienses  nos  quejamos.

Conste que Trump   no  tiene  prejuicios   contra  los   canadienses.  Para   ellos  no  es  “amenaza”  la  revisión  del  Tratado.  Tampoco  habla  de   levantar un  muro  en la   frontera   norte   de   Estados Unidos. Con  Canadá  no hay  despreciable   fruto  político  del  prejuicio degradante. El  pleito es  con  México. No  con  los  canadienses  y  menos  con  sus  capitalistas  estadounidenses.

Pero  como está  afectando  industriales automotrices  y  demás,   grandes  agricultores  de  relevancia  mundial, así como  otros  negociantes  importantes,   por  supuesto  que   empiezan a desligarse   de él  quienes  se sienten incómodos  de   verse ligados  en alguna  forma  con sus ocurrencias   insanas  y  radicalismos   necios.

Mandó a  renegociar   el  Tratado   a  gente  dura,  con  sus  ideas políticas  que  para pronto  hablaron de  “déficit”,  con el  inmediato repudio de  Canadá; porque  no es  forma  de  abordar  un  asunto de comercio internacional que  está  funcionando. Se trata de libre  comercio, no  de  tratar  de  fundamentar  proteccionismo.

Ahora que  los   capitalistas  estadounidenses   saben que  cualquier  modificación  al   Tratado, no   depende sólo  de las ocurrencias  de Trump. Las  reformas  tendrán que pasar por  el  Congreso  de  Estados Unidos, donde  Trump  no  gana ni  por  equivocación.

En el  Poder Legislativo de  Estados  Unidos   están representados  los  verdaderos intereses del poder económico  estadounidense.  Los  que “no pidieron  la renegociación del  Tratado”.  Esos son  los  votos  que   cuentan.   Trump  les mandará   cuanta ocurrencia  quiera.  Ellos resolverán.

Para nada  es  prioridad el tema del  Tratado  de Libre Comercio.  Más  importante la  estatua  del general  Robert E.  Lee  y el  retiro de  símbolos    de la Confederación en Virginia.

Mucho  más   importante, todavía  “Lo  que  el Viento  se  Llevó”   que  esa   pasajera  pesadilla de  las ocurrencias   de  Donald  Trump.