Peor que las pistolas

Por Gregorio González Cabral

Apenas unos  días  pasaron  cuando un  loco  echó  el automóvil  al  grupo de “enemigos ideológicos”   que  se  manifestaban  en  Virginia  y  ayer  que  un  terrorista lanzó  en Las Ramblas,   de  Barcelona, una   furgoneta  contra  paseantes.  Muertos  y  heridos  de inmediato  y por  docenas. Ni  un tiro: demasiadas   víctimas.

A   cada momento  en  diferentes lugares  del  mundo,  sin  tanto enfoque mediático, automóviles conducidos  por  personas   drogadas  o borrachas  provocan  muertes   o dejan  víctimas afectadas  de  por   vida.

Incluso  ahora la  plaga   mortal son  personas irresponsables  usando el  celular  o  la  pantalla  mientras  manejan,  aunque  les han dicho  y  repetido  que  eso es  peor a  conducir  en estado   de  ebriedad.  Les vale.

Cada   vehículo  es  en potencia un  arma mortal,   capaz de provocar   muertos y heridos   en  mayor  cantidad   a una pistola.  No obstante,  a  las  pistola   les tienen pavor  y  se  dejan  desarmar  mientras  que  ladrones,  secuestradores,  asaltantes  y demás  canallas  cada   vez  están   mejor  armados.

Son  de esas   tonterías que  se  van arraigando  en la  mente popular   y que la llevan  al absurdo de  ceder   derechos,  de   afectar  la propia libertad a  cambio  de “seguridad”. Seguridad  que por  cierto cada   vez  se  vuelve más  escasa, por  la impunidad de los malos que  saben  a la población   desarmada.

Necesitamos  entender  que  parte  de  los  derechos  democráticos  es  el  derecho a portar  arma para  la  propia  defensa, de  familia  y  bienes. Es  absurdo que sólo  los   malandrines  anden   armados, prepotentes, espantando y  humillando gente,  porque  a  la gente de bien  se le  desarmó “por seguridad”.

¿Cuántos desequilibrados,   viciosos  fuera  de  control,   irresponsables,  arrogantes  majaderos  andan por  estas  calles,  conduciendo vehículos  con  capacidad  real  para  matar y  herir a   montones,  como  no podrían  hacer   con un  revolver?