El Lago de Tos-Cano

Quien setenta y cinco aguante,
tiene hechura de diamante.
Sobre todo una gran dama
como Laurita Quiroz
que le dio vuelo a la hilacha,
lo escuché de propia voz.
Enamorada del puerto,
se tornó Pata Salada
y después fue promotora
artística destacada.

Aunque la piel se me enchina,
pon mano aquí, Macorina.
Grandes personalidades,
de antes y de hoy también,
le han brindado su amistad
en su existencial vaivén.
Ser una social cronista
se le dio naturalmente,
por su sabrosa escritura
y natural don de gente.

No lo inventé,
no lo inventé todo es cierto,
ella es memoria
de la historia de este puerto.