Hay de eclipses a eclipses

Por María José Zorrilla

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Hoy habrá eclipse de sol total en algunos lugares del planeta y en México tendremos la oportunidad de observar un eclipse de sol más –sin olvidar extremar las medidas de prevención para cuidar los ojos y evitar ceguera permanente.

La palabra eclipse tiene dos acepciones. Una relacionada con el fenómeno que vamos a experimentar hoy lunes 21 de agosto y la otra cuando se habla del deslucimiento de una cosa por otra que se muestra más importante.

En México hay dos palabras que están en el lenguaje cotidiano de una manera pero cuyo significado pareciera tener otro, porque la ilegalidad las ha eclipsado.

Lo que en gramática podría decirse que pasa a ser una expresión idiomática asumida a una temida.

En materia legal, el derecho se entiende como  el conjunto  de normas de carácter general que se dictan para dirigir a la sociedad. Estas normas son impuestas de manera obligatoria y su incumplimiento puede acarrear una sanción. Pero ahora en los últimos años en México ha surgido otro término utilizado por la delincuencia organizada: el derecho de piso.

Una “norma” que deben respetar los infortunados que les  caiga la bola negra del pago de “renta forzada” para que los dejen operar libremente el negocio o comercio que haya sido elegido por los delincuentes.

El día de ayer Juan Pardinas intitula su columna “Economía de la Extorsión” para referirse a Luis de la Calle quien escribió cuatro artículos con el mismo título. El tema: la extorsión como el principal freno de la inversión, el crecimiento y la productividad en México. Con maestría habla de las tres dimensiones de la economía de la extorsión, la del franelero que cobra renta por estacionar un coche, hasta la de los sindicatos que bloquean carreteras como medio de presión en sus negociaciones contractuales.

La otra dimensión, es la del abuso del poder público para ordeñar a un particular inerme y la tercera es la del derecho de piso. El problema de esta economía es que alienta los problemas de sobrevivencia al margen de la ilegalidad, como es el caso del comercio informal que contra los pequeños y medianos negocios realizan una competencia totalmente desleal.

Para colmo estas Pymes sufren de los continuos acosos de inspectores que se van con la lupa a revisar si las emanaciones de un boiler casero son la mayor fuente de contaminación de una ciudad, ya de por si infestada de camiones chatarra que avientan el humo suficiente cual si fueran chimeneas industriales.

Por  la otra parte, el empresario informal dice Pardinas, tiene mayor certidumbre en su relación con la autoridad, pues con un buen coyote, un gestor o un líder que “aceite la maquinaria” un tianguista resuelve sus “trámites y permisos”.  En efecto la economía de la extorsión florece a la sombra de un Estado Fallido, de un Estado incapaz de aplicar la ley enfatiza Pardinas.

En concordancia con el tema de hoy que es el eclipse, con toda certeza podemos afirmar que la economía de la producción en el país ha sido eclipsada por la de la extorsión. Los astrónomos afirman que para que un eclipse total de sol se presente exactamente en el mismo punto de la tierra tienen que pasar entre 200 y 300 años. Esperemos que aquí no sea al revés y que el eclipse dure tres siglos porque para entonces no habrá México que salvar ni país al cual defender.

Ante la inminente elección del 2018, habría que ponderar estos aspectos para ver qué escenario sería el más favorable a la producción y no a la extorsión. Los eclipses de sol o luna, son fugaces. Por el contrario, en el país los eclipses de la legalidad han durado ya bastante tiempo. Es hora de que caminemos a la par de las predicciones astronómicas.