Aprendiendo a VivirGente PV

No aceptó su regalo

Por Livier Nazareth
Psicóloga

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Un joven muchacho estaba a punto de graduarse de preparatoria. Hacia muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos. Sabiendo que su padre podría comprárselo, le dijo que ese auto era todo lo que quería.

Así, como se acercaba el día de Graduación, el joven esperaba ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto. Finalmente, en la mañana del día de su Graduación, su padre le llamó a que fuera a su privado. Le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba.

El padre tenía en sus manos una hermosa caja de regalo.

Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que vio fue una hermosa Biblia con cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro.

Enojado le grito a su padre diciendo:

“¿Con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia?” Y salió de la casa.

Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios.

Tenía una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo.

No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación.

Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los trámites de inmediato.

Cuando llegó a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón de pronto.

Empezó a ver todos los documentos que su padre tenía, y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado.

Con lágrimas, la abrió y empezó a hojear sus páginas.

Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11

“Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más vuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan.”

Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia.

Tenían una tarjeta de la agencia de autos donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto.

En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.

¿Cuántas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios tan solo porque según nuestro criterio, no vienen envueltas en paquetes hermosos o conforme a como nosotros esperamos?

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¡Hasta la próxima!
Cel: 322 151 04 96