Consejos de una abuelita modernaGente PV

No matarás… ¡di no a las guerras!

Si cada ser humano se preocupara por vivir en paz, armonía y feliz consigo mismo; acabaría en éste instante con todas las guerras existentes dentro de su frágil ser, su familia y del mundo entero.

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Por un México mejor

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Si tuviste el privilegio de tener una madre que prefería morir antes de que te pasara algo; una madre amorosa que se abstenía muchas veces de comprarse un antojo para que a ti nada te faltara; la dicha de tener una mamá que estaba dispuesta hasta servir a otros con tal de darte una mejor vida; en pocas palabras… ¡Una verdadera madre feliz de enterarse que habitabas en su tierno y cálido vientre, deseosa de conocerte!… Por amor y respeto a ella, no oses quitar la vida de un ser, ¡aunque creas que tienes derecho y justificación para hacerlo!

Es cierto que todos podemos matar, pero… ¡por ninguna circunstancia debemos hacerlo!… Porque al realizarlo, habremos matado no sólo al “malvado o enemigo” (recuerda que el peor de los “malvados“ por lo menos tiene tres maravillosas cualidades que tal vez desconozcas, y serán necesarias para engrandecer tu vida; y si al terrible “enemigo“, te dieran oportunidad de realmente conocerlo, te aseguro que podrían ser los mejores amigos).

Por desgracia vivimos en un enigmático mundo muy egoísta, falto de amor y muy deshumanizado debido a la carencia de la verdadera unión familiar.

Y si no existe la familia, menos la buena educación con valores éticos, cívicos, en un ambiente de alegría, justicia, paz y libertad.

Si aprendiéramos a vivir en paz… ¡jamás pasaría por nuestras mentes la absurda idea de las guerras, que sólo traen consigo, destrucción, desolación, asesinatos!, y lo peor de todo, que… ¡te deja muerto en vida!

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Existen diferentes formas de matar e iniciar una guerra:

La más común, a la que ya no le prestamos importancia por considerarlo “nuestro derecho“, es el aborto; porque matamos a un futuro, con gran ventaja, premeditación y alevosía. Aparentemente nos deshicimos de un “problema”, pero desde el momento de hacerlo, iniciamos una terrible guerra dentro de nuestro ser, sobre todo en esas “ex-mamás”, que ¡difícilmente el día de mañana, se perdonarán ese asesinato!

Con la peor arma que puede poseer el ser inhumano, “la lengua“; matamos muchas veces a un ser inocente… ¡sólo por envidia!, ya que en el fondo lo admiramos y quisiéramos ser como él o ella… destrozándolo impunemente.

Enseñando a los menores cosas de adultos mayores… ¡robándoles su inocencia!, o introduciéndolos al mundo de la pornografía, el alcoholismo o drogadicción, despojándolos de su vida e involucrándoles por su necesidad financiera, a cometer delitos que con toda seguridad, dada su ingenuidad, pagarán con muchos años privados de su libertad.

Simplemente eliminando, al que consideremos un estorbo, para que nuestros deseos sean cumplidos y no tener testigos… “Cumpliendo con nuestro trabajo de verdugos“.

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Teniendo guerreros a nuestra disposición para alcanzar fama y poder…

Enviando a jóvenes inexpertos a las “guerras“, sólo para que el comercio de armamento bélico sea próspero, con el absurdo pretexto de defender a nuestra nación de “terroristas”, muchas veces fantasmas, sólo para apoderarse de sus recursos naturales, tan necesarios  en ésta época de tanto consumismo…

Sólo apretando un “botón“ que exterminará no uno, ni dos “enemigos“, sino a ciudades enteras sin importar: madres embarazadas, bebés, niños, mujeres, hombres de bien y ancianos… Mientras que los poderosos corruptos en grandes festines… ¡hacen multibillonarios negocios! Sin importarles cuánto tiempo y sacrificios se necesitan para que un sólo “cigoto“, se convierta en un simple soldado…

Qué tristeza profunda me embarga diariamente, al escuchar en cualquier medio de comunicación que con una sola “bomba “, mataron “X”, número de personas; como si estuvieran hablando de dulces…

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En tus manos está el poder detener esas terribles guerras:

Si cada ser humano con su ejemplo positivo, todos los días se preocupara por vivir en paz, armonía y feliz consigo mismo; acabaría en éste instante con todas las guerras existentes dentro de su frágil ser, su familia y del mundo entero…

¡Nos perdonaríamos, aceptaríamos, amaríamos y trataríamos de ser mejor día a día! Eso nos  ayudaría notablemente a entender y enseñar a los que viven en nuestra compañía, que la vida en paz es el mejor regalo que puede tener la humanidad,  y lo maravilloso es que ¡no nos cuesta nada!; ganaríamos una familia y un país libre de corrupción, odios, injusticias, egoísmos e indiferencia, porque gracias a la paz podremos vivir con esa abundancia, prosperidad y felicidad, tan anhelada.

Que no se nos olviden jamás esas sabias palabras de nuestra recia raza de bronce: “Solos somos fuertes, pero unidos invencibles “.

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Cariñosamente Ana I.