Destino de primera… aeropuerto de cuarta

Las goteras en el aeropuerto se presentaron durante la fuerte lluvia del pasado jueves 17 de agosto.

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Los  aeropuertos  son  ahora  la “sala  de recibir” de  las   ciudades. Donde  quiera  se  trata que   reflejen la   calidad,  tradición,  atractivo y  hospitalidad de   cada   ciudad.

Si se  invita a los turistas   y  demás  visitantes nacionales  y extranjeros hay  que  corresponderles,  desde el  ingreso, a  las expectativas  racionales  despertadas.  Puerto Vallarta  y  su  región  son algo especial en  México. Si   se le quiere  a  Puerto Vallarta,  esto  se  entiende;  pero si sólo se está aquí como arcaico  “colonizador”, también se  debería  entender el   encargo  que  viene con la  concesión,  de  mantener  digno, decoroso  y   hasta   impresionante  el  ingreso  a  la  ciudad  y región.

Sentido  común  que  no funciona con  los  responsables  ahora   del aeropuerto internacional,  el Grupo Aeroportuario del Pacífico  que  igual que  en Guadalajara,    aquí también   es   decepcionante   como  empresa   administradora  del  aeropuerto.

Ahora  resulta  que  el   de  Puerto Vallarta tiene hasta  goteras,  como  cualquier  vieja  terminal  de  autobuses  en   poblado  olvidado de  España.

Goteras en el  pasillo principal,  goteras en el  área   de  documentación.  A ese  grado, a   tener   un sala de  recepción  “de temporal” se ha llegado  por esa  ofensiva  voracidad de  sacarle y  sacarle  a  una concesión federal, sin  atender la  elemental responsabilidad de dar  el  adecuado mantenimiento, como   atender los techos   antes   de  que  lleguen  las  lluvias.

Antes  fue el aire acondicionado  y hasta los  baños, los  que  exhibieron  el tipo  de  administración  de  “colonialismo  voraz” que  padecemos.  Pero ahora  es el  colmo: se moja el interior de   nuestro aeropuerto.

Hemos repetido que Vallarta se debe  dar   a  respetar.

Los  vallartenses  no  debemos permitir  que    alguien  venga a  sabotear el  esfuerzo ejemplar y  continuado  de  la  gente  el rumbo por   recuperar  y mantener  creciendo  el  destino  turístico.

Empresarios,  empleados y autoridades  municipales deben  hablar fuerte  y  exigir  a los concesionarios  comportarse a  la altura  de   administradores  modernos, identificándose  con las  realidades  y  aspiraciones  del lugar.

Eso  de  explotar hasta dejar  en ruinas  era explicable  mentalidades  decimonónicas,  pero en  estos tiempos esas actitudes de  explotadores   cuentachiles, simplemente son  ofensivas  y   repugnantes.

Si   esa es la  mentalidad  de   la empresa Grupo Aeroportuario del  Pacífico, simplemente no  es  la  adecuada para  nuestro lugar. Esa concesión  debe  estar en  manos de quienes piensen al  unísono de  los  que hacen avanzar en  grande  a   este singular  destino  turístico.

Vamos ¡ni  siquiera  saber   mandar  poner   impermeabilizante en  el techo! ¿Qué clase  de  administración  padece  nuestro aeropuerto internacional?