Protección urgente

Por María José Zorrilla

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Cuando hablamos de Puerto Vallarta pensamos inmediatamente en sol, playa y montaña sin percibir que esa biodiversidad también implica una gran variedad de animales de sierra, tierra, pantano, agua dulce y salada, que apenas algunos biólogos conocen e identifican.   La riqueza real de la región no la hemos acabado de entender, ni conocer, ni cuidar.

Para nadie es desconocido que desde hace varios años la preservación de animales en peligro de extinción como la tortuga, el cocodrilo y la ballena ha recibido especial atención por nuestros científicos, quienes a través de programas específicos han logrado revertir el efecto de la desaparición.  No obstante, al igual que muchos otros animales, las aves siguen siendo una tarea pendiente en la agenda.  Hoy día se requiere acción inmediata para preservarlas.  Hay especies que son endémicas de la región y que entre el desarrollo urbano, los fuegos artificiales que provocan la eclosión de huevos, los gatos semisalvajes y la dificultad que cada día encuentran las aves para ubicar sus nidos, hacen que la población de estas especies, esté seriamente amenazada.

La semana pasada mi mamá recibió por tercer año consecutivo en su departamento de Marina Vallarta,  la visita de mamá y papá pato con su cría de 18 patitos.  Anteriormente llevamos los patos a casa de una amiga que se dedicaba a criarlos con todo y sus papás, hasta que alcanzaran una edad adulta y pudieran defenderse para reubicarlos.  Desgraciadamente, Manés la salvadora de patos murió y nadie más se ha encargado de su cuidado.  Este año, los empleados del condominio, creyendo hacer una gran labor, los sacaron inmediatamente a la Marina.  El primer día sobrevivieron los 18, al segundo día sólo había 6, al tercer día solo vimos al cocodrilo rondar el área y ya no había pato alguno.  En un entorno natural los patos habrían podido proteger a su cría en manglares de difícil acceso para el cocodrilo y otros depredadores; pero en la Marina, esos patitos no tuvieron ninguna oportunidad. En la familia hemos estado muy tristes porque no tuvimos la manera de salvarlos pues inmediatamente fueron lanzados al agua y mi mamá en silla de ruedas, creyó que volverían al nido en el helecho afuera de su casa, para ver qué hacía ahora con los patos, hasta que los vio por su balcón horas después, nadando en la Marina.

Vallarta se ha distinguido por la preservación de tortugas, ballenas y cocodrilos, sería momento adecuado para empezar a proteger las aves.  Sus espejos de agua, hábitat natural y lugares de recreo y reproducción se han extinguido. Los hemos arrasado con el desarrollo. Para festejar los 100 años de Vallarta me gustaría proponer la creación de santuarios y refugios para aves, con la supervisión de biólogos expertos, que nos ayuden a generar estos espacios sagrados con su cadena ecológica correspondiente, para evitar la extinción de estas aves seriamente amenazadas.  El pato pijijijie, pichichi, suirquí piquirrojo o científicamente conocido como Dendrocygna autumnalis, como el que visita a mi mamá, es originario de esta zona,  habita en las Islas Marietas, pero en Vallarta cada vez serán menos, pues anidan en los lugares más recónditos e impensados como aleros, tejados y jardineras de hoteles y condominios. Originalmente buscaban árboles en lo alto.  Hoy día Vallarta ya no cuenta con su principal protectora y para nuestra desgracia este pato, como seguramente otras  aves, que requiere de inmediata acción si no queremos recordarlos solo en fotografías.  La propuesta está lanzada para sumar al centenario de Vallarta “100 años, 100 especies nativas de la región” en donde destaque la conservación de un pato muy nuestro el pato pichichin o pijijijie.  El Gerente de Marina Golf y el Director Instituto Vallartense de Cultura mostraron gran interés en la idea, será el momento de gritar: Protección Urgente  y empezar las labores de rescate de aves y patos de la región.