Pizano contra Alfaro: gana Raymundo

Héctor Pizano.

Por Gregorio González Cabral

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Resulta  que  Héctor  Pizano  -actual presidente  del  PRI en Jalisco-  también  aspira   a  ser  candidato a   gobernador.

Conste  que  no  es  novedad.  Desde   que estaba en la  Secretaría del Trabajo y  anunciaron  que le iban a  mandar   al PRI,  soltó  antes  del  14  de  abril: “Si buscamos  ser   candidatos.  En esto hay  que  hacer las   cosas   con  transparencia  y claridad.  No decir,  como  todos,  que van  a la dirigencia para  no ser  candidatos. Eso sería   engañar  a   propios y  extraños…”.

Sobre aviso no  hay  engaño. Ahora  sólo se  refríe lo que  Pizano avisó antes de  ir  a  dar  a  la  presidencia  estatal del PRI, según eso,   para  competir  con  su  amigazo  de  política   Enrique  Alfaro quien  también  las aprendió en el PRI, para  luego  probar  chaquetas   varias, pero que   junto  con Héctor  Pizano es   hechura política  de  Raymundo Gómez  Flores,  el   empresario  tapatío  más  influyente   en  “el  centro”, aun  tratándose  de  nuevo  superrico  al principio  no   muy  aceptado   por  los   líderes empresariales  tapatíos,  hasta  que   libró    de  las   presiones y  prisiones  de Hacienda   a   uno  de los  Martínez Güitrón,  a quien  habían detenido y  trepado en  una  camioneta , junto  con el contador   Manuelito,  allá  en Acapulco, mientras   aquí  los   empresarios   discutían en  Puerto Vallarta el  futuro  de  Jalisco estudiado  por los  especialistas   “del  Lic.”.

Enrique  Alfaro    y Héctor Pizano  no  sólo son  amigos -lo  cual  carece   casi  de importancia, porque   en la  política: los amigos son de  mentiras,  pero los enemigos de   a  de veras-, pero sobre todo son cuadros  del influyente   nacionalmente Raymundo  Gómez Flores,  cabeza  de “Dina”,  de Minsa y  de otras   empresas, entre  ellas  las   de    de  desarrollos  urbanos  GIG  donde ha  demostrado  excepcional  visión y  eficiencia.

Como candidato no  es monedita   de oro, pero  de  que la  mueve  en la política  ni quién lo dude.   Iba a  ser  candidato por  el  PRI  a  gobernador  de  Jalisco, pero  salió  Arturo Zamora.  Raymundo  luego   fue  senador de  la República y  mejor  ha  formado grupo político  con profesionales  prometedores  y  prácticos, a quienes  ha impulsado  con  todo.

Dos  casos  de  sus  cuadros son: Enrique Alfaro  que le cumplió en el kínder político en Tlajomulco    y  Héctor  Pizano que  carece  de  la popularidad  de Alfaro , pero  igual  se  sabe mover: es compadre de  Aristóteles  Sandoval. Aparte  es un  abogado  corporativo, de los  doctorados más que útiles   por  su  conocimiento  teórico y  práctico de la  complejidades de  los  negocios. En eso, podría   tener  más  apoyo que  el  demagogo Alfaro, por parte   de quienes “no  necesitan  votar, para  decidir”.

Por  supuesto que  “el  centro” resolverá   en definitiva quién  será  el sucesor  de  Aristóteles  Sandoval.  De  nuevo  escogerá  entre  Raymundo y Zamora.  Si opta por los de  Raymundo Gómez  Flores,  lo  mismo  será  en  el  fondo si  es por  Alfaro o por  Pizano.  Se  entiende.

Pizano  contra Alfaro,  gane  quien  gane,  gana Raymundo.