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Tristezas Express e ideas locas

El mundo es tan complejo que solo la confianza en la aplicación de la ley puede darnos tranquilidad a la mayoría que sí creemos en ella y que queremos vivir en paz.


Por Consuelo Elipe

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Como todos saben, hace unos días un terrible atentado sacudió Barcelona y a toda España. Yo diría que, al mundo, porque ahora mismo no hay noticia que pase, que no llegue en segundos a cada rincón de la tierra y parezca que nos pasó a todos.

También es verdad que precisamente por esta viralidad de las noticias, los disgustos se pasan tan pronto llega lo siguiente. Ahora ya son las inundaciones de Houston y mañana el mundo rezará por otra cosa. No es que lo critique, aunque no estoy muy segura, pero es que parece que nuestras penas tienen la profundidad de un charco. Todo nos duele al extremo y al minuto siguiente estamos subiendo una foto en bikini, no sea que la vecina no vea que estoy de vacaciones o perdí un kg y estoy estupenda.

Pero no era este el tema que tenía en mente cuando comencé a escribir hoy. Más bien era todo el mundo de sentimientos que como española me provocó esta desgracia. Porque no nos han dejado recuperarnos o asimilarla cuando todos los demás temas políticos del lio de la independencia de Cataluña lo ha teñido de un matiz retorcido y oscuro como no podía ser menos.

El día que ocurrió todos parecían piña, unidos en el dolor y la desgracia, lógicamente. No habían enterrado a las pobres victimas cuando los separatistas hablaban de víctimas catalanas y españolas. ¿Se puede ser más cínico? Y malas personas añadiría… No podías creer que llegaran a eso, pero es que la cosa siguió y siguió y la manifestación que se realizó este pasado sábado como símbolo de unidad, se convirtió en un instrumento para llevar acarreados a sacar todo el argumentario separatista, pitar al Rey y decir tontería y media aprovechando la cobertura mediática del evento.

A veces uno piensa si la vergüenza se ha terminado, si a algunas personas no les vino en la mezcla humana cuando les hicieron. Y cada día que abro el periódico, es un decir porque es digital, pero ustedes me entienden, veo algo más majadero que lo anterior y ya no sé qué va a pasar.

No quisiera estar en los zapatos del Presidente de España. Tomar decisiones como las que van a tener que tomar son un trago difícil y amargo. Desde fuera yo a veces digo ”pues que les metan a todos a la cárcel y se acabó”. Pero claro, hacer algo así puede traer consecuencias tremendas con gente bastante extrema, radical, irracional que no son capaces de negociar ni escuchar.

Quedan pocos días para su amenaza de consulta, y no tengo idea que ocurrirá, pero no veo nada muy positivo en el horizonte. Tengo algo de miedo porque con posturas tan NO negociables, ¿qué se puede hacer? Desde luego dejarles salirse con la suya fuera de la Constitución no es opción. La ley es el único camino, aunque las consecuencias sean complicadas. El tiempo se acaba y el Gobierno va a tener que usar todo el valor y cabeza que tenga para hacerla cumplir.

No hay más opciones, ni más caminos. El mundo es tan complejo que solo la confianza en la aplicación de la ley puede darnos tranquilidad a la mayoría que sí creemos en ella y que queremos vivir en paz. Vienen momentos de demostrar quién es quién y de respirar profundo con la paz que da saber que solo una decisión es la correcta.

Pasado el primer momento de caos, esperemos que todo siga su curso y la convivencia se imponga sobre los que solo quieren posturas de separación.