El comal le dijo a olla

Enrique Alfaro.

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Por Gregorio González Cabral

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“! Qué tiznada  estás!”, dicen que  el comal le dijo a la olla.

Así se escuchó a   Héctor Pizano,  presidente  del PRI  en  Jalisco, al dirigirse  a sus amigazos  de la  “Movida  ciudadana”, para reclamarles   que “la democracia y  la ciudadanía  perdieron…”,  por la forma como  hicieron  la “ratificación  de mandato” el  domingo pasado.

Pizano se  refirió  a la  “serie de irregularidades”, observadas  durante  el desairado  proceso.

¿Más  “irregularidades”  de las que  ocurren en una  “elección”   de  las que  organiza  el   gobierno  mediante  sus  prestanombres, cada   tres  o seis  años?  Lo dudamos.

Alfaro no  aporta nada  al bien  consolidado y  entrañable  fraude electoral mexicano: Votantes  mayoristas   que  manda “el  Lic.”,   el  “quien  cuenta, gana” de siempre,   el ocultamiento de   la localización de las  casillas,  los  resultados  “palomeados  por  el  señor”, etcétera, etcétera y  más  etcéteras   de la  tecnología punta   del  fraude  electoral donde “como  México no hay dos”.

¿Dónde aprendieron  Alfaro  y  Pizano a  “hacer votaciones”? Donde mismo. Así que   Pizano se muerde la lengua  al  criticar   a su  amigazo  Enrique Alfaro por  buen  aprendizaje.

¿Acarreo? ¿Uso  ilegal del  dinero  público?   Lo mismo   de  siempre,  los  mismos  de  diario. Sólo  Alfaro no  mostró su adelanto  en  robo  de ánforas porque hubiera  sido autorobo, pues él mismo   fue: candidato, gobernante, juez, votante, calificador y  coronador del triunfador. ¿Le  dolió a   Pizano  que  su  compañerito ya  le  sacó  pié  adelante  en  autoritarismo?

Pero además,  en  los periódicos  Pizano  critica a Alfaro,  pero en la  vida  real, luego se  van los dos  a comer  a   Tlajomulco con “El  Pope”,  porque tampoco  “van a  desconocer   a  sus  amigotes”.