Mi primer encuentro con un extraterrestre

Por Nacho Cadena

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Recuerdo muy bien, era un martes al caer la noche, el día aún no se despedía y la noche aún no se presentaba. El color a esa hora era entre naranja y amarillento, muy transparente la atmósfera; no era noche de luna llena, era luna menguante en la constelación de capricornio.

Había yo tenido un día exuberante, pleno, inmejorable.  Uno de esos días que todo te sale bien, pasas un buen rato junto a quién amas, en tu trabajo tienes muy buenos resultados, te encuentras con un amigo de esos de los buenos. Hubo tiempo ese día para callar y para pensar, para disfrutar tu interior, para hacer planes contigo mismo.

Fue un día divertido, de repente a ojos cerrados se presentó ante mí un personaje de caricatura, muy parecido a mí, pero en forma de monito dibujado y se burló de mí hasta que le dio la gana; nos reímos los dos y nos burlamos de mí mismo. El hombre y su caricatura burlándose hasta morirse de risa, que divertido.

Fue uno de esos días en los que no puedes pedir más. Ya lo dije me encontré con este amigo y dije amigo, no conocido. De los que saben dar a manos llenas, que son amigos de todos los días, que no tienen fecha ni hora, ni condiciones ni circunstancias…simplemente son amigos, de los buenos. Comimos juntos, no ingerimos alimentos, comimos, comimos muy bien, platicamos, tomamos una buena copa de vino tinto, recordamos, al final un buen café expresso y luego un puro, de tabaco veracruzano, que no le pedía nada a los cubanos.

Había trabajado duro desde temprano en la mañana y todo había salido muy bien, un buen día.

Para remachar el clavo, ya caída la tarde, a la hora del sun–set, recibí la visita de ese viajero frecuente que seguido viene a alimentarse de los tulipanes rojos que crecen en las jardineras del balcón. Pico y pistilo forman una unidad, mueve las alas a mil por hora y como sabe que lo observo, vanidosamente hace piruetas, se mueve con rapidez y elegancia de una flor a otra.

Claro, lo adivinaste, es esa chuparrosa bellísima que ha tomado mi casa como cuartel general; es tan frecuente su visita que hasta la bautizamos ya con el nombre de “Ballerina”… es bellísima, alegre y muy hábil para volar. Ballerina fue parte del escenario de ese día-noche en que por primera vez tuve un encuentro con un extraterrestre.

Sabía perfectamente bien que estaba solo en el balcón, nadie más estaba en la casa a esa hora, ya lo dije era un martes entrando la noche, quizá serían las siete y media. De pronto, sin voltear, sentí la presencia de alguien en la silla junto a mí, por principio de orden no volteé. Oí una respiración muy suave, rítmica, tranquila. Aguanté la presión de la curiosidad y seguí sin voltear, sabía a ciencia cierta que no había nadie más en la Casa del Soñador, porqué hacer caso de un presentimiento. Seguí con la mirada perdida en el infinito, sin hacer caso a la presunta y supuesta compañía.

Así estaba cuando escuché un pst-pst tenue y entonado y aunque siempre me ha molestado ese sistema de llamar la atención, sabiendo que pueden llamarme por mi nombre, el ruidito y la curiosidad me vencieron y volteé a la derecha en dirección de la silla de junto y efectivamente ahí estaba, con los piecitos colgando, pues su estatura no era mucha. Su cuerpecito bien hecho, no es cierto que tengan pantallas de TV en la barriga; su cabeza redondita, no es cierto que tengan antenas, eso sí, las orejas son grandes, desproporcionadamente grandes con relación a la cabeza. Las extremidades, piernas y manos, muy delgadas. Su apariencia, a primera vista, me pareció extremadamente simpática. Tienen en su rostro ese algo que lo hace agradable y da de inmediato la sensación de ser sincero. Era un extraterrestre. No se tú, yo nunca había visto uno, menos convivido y conversado con uno.

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¿CÓMO INICIAR EL TRATO CON UN ET?

Cuando quieres entablar conversación con una muchacha desconocida siempre tienes el recurso del ¿estudias o trabajas? Pero ¿y con un extraterrestre? El sentido común me aconsejo iniciar por el principio.

¿Cómo te llamas?

– U-2, me contestó.

Qué ordinario pensé, tiene el nombre de un famoso grupo de rock de los 80´s o peor el nombre de esos aviones espías americanos que vuelan tan alto que escapa a los radares y a todos los medios de identificación.

Finalmente me dije que más da, seguimos platicando.

-Vengo a visitarte.

 ¿Por qué? Pregunté

-Me caes bien, dijo

¿Por qué?

-Vengo a divertirme contigo

¿Cómo?

-Platicando, mil veces bobo

¿Así nos llevamos?

-Quiero ser tu amigo, platicar, conversar, cambiar impresiones, decirte y escucharte.

La incipiente conversación se llevaba en perfecto español; después supe que tienen un mecanismo ultra-sensorial que hace que hable el idioma del interlocutor o sea cual fuere: ingles, chino, francés, indú, afgano.

¿Por qué son tan grandes tus orejas? Pregunté tontamente.

-Para escuchar mejor, dijo. Tenemos dos grandes orejas y una boca chica.

¿De dónde vienes? La curiosidad, ante todo, soy un baboso

-Igual que tú, me contesta

¿Dónde vives?

-En el mismo lugar que tú, igual que tú.

El hombrecito, hablaba como humano, como un humano bien educado; pero no parecía humano, su figura no era de humano.

Después de las preguntas de rigor, para introducirnos, para romper el hielo,

U-2 se dejó venir de lleno con su máxima preocupación que quiso compartir conmigo. Está muy preocupado por la forma como los que nos decimos pomposamente terrestres, tratamos a nuestro planeta. Me dio cifras y datos, los ríos contaminados, los bosques, los bosques arruinados y llevados a la mínima expresión, la invasión desmedida a los esteros, la contaminación del aire, los desechos tóxicos, los basureros de plástico, la contaminación de residuos nucleares, la tala incontrolada. Seguía y seguía aterrorizándome con su información.

-Lo peor, lo peor, dijo, es que nada se está haciendo en forma organizada. Los defensores de la ecología sólo pueden reprimir, se necesita educar. Mira Nacho hoy vi aquí en esto que tu llamas Paraíso (léase Puerto Vallarta), en un carro último modelo, el padre que conducía, tirar en la Medina Ascencio un vaso desechable, ante la mirada de su esposa y sus tres hijos pequeños. ¿Qué es eso?

Al hablar el extraterrestre agitaba fuertemente sus bracitos en forma desesperada, aunque no perdía su apariencia amable. Creo que me cae muy bien este personaje, y no por nada, pero también creo que yo le simpatizo.

-Vine a tu Balcón a decirte que hagas algo.

¿Qué puedo hacer yo, si ni siquiera he podido motivar a las autoridades locales a controlar a los desquiciados camioneros que juegan carreras en las calles?

-Has lo tuyo. A tu medida. Busca influir en los programas de educación a los niños. Has lo tuyo, por lo pronto tu no contamines. Cada quién lo suyo en la medida de cada quién.

¿Por qué vienes tú de otro planeta a decirnos lo que tenemos que hacer?

-Tonto me dijo. No soy de otro planeta, igual que tu pertenezco al Cosmos, al sistema general de vida del Universo. Vivo aquí y vivo allá; no hay fronteras. Habemos en la tierra muchos de nosotros y de otros, nadie nos puede ver si no queremos, igual hay muchos “terrícolas” en algunos lugares tan lejanos como Ilusa, Progressa, Bonvida, Riccon, Salute, Amorosso.

¿No hay límites entonces en la vida? Repliqué

-El que tú le pongas. Depende de tu capacidad de creer y por supuesto en tu capacidad de amar la vida.

Sentí que tenía ya ganas de irse y la verdad me gustó U-2 para que forme parte de mi Consejo Personal, junto a Champoleon, Allegra, Ventus y los demás que me rodean.

¿Cómo te contacto?

-pues fácil, tengo E-mail: youtoocosmos@amor.com

Entonces ¿No te llamas U-2 sino You too?

-Tú también (you too), me contesta con una franca sonrisa.

Esta es la crónica de mi primer encuentro con un ET.

¿O sería con un ángel o uno de esos pequeños gnomos que vuelan por los cielos de Vallarta de día y de noche?

You too.