Ni quién se las crea

Donald Trump.

Por Gregorio González Cabral

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Ahora  en Los  Pinos  se  han puesto muy machines, tratando de   convencer   que  ya no son la  piñata favorita  para  divertir a  Donald Trump.

Ya dos   veces  que  contradicen comunicados  oficiales, de  Trump o  ahora  del  asesor  de  seguridad  Tom  Bossert, respecto a que  Peña  Nieto llamó por  teléfono  a  su verdugo Donald Trump.

La primera  ocasión  exhibió  la  Secretaría de   Relaciones  Exteriores como  mentiroso al  presidente de Estados Unidos.   Mintió descaradamente  al  afirmar que  Peña  Nieto  le llamó y   le  dijo  lo  que  Trump  inventó.  La  Secretaría   mexicana   le recordó   que Peña Nieto y  él no  habían hablado desde  Alemania, donde por cierto, otra   vez   le  hizo  majadería  al   Presidente de  México que  para  nada  le reviró   y  se volvió  a  tragar la  siguiente ofensa.

Ahora el invento  vino del  Asesor  de Seguridad. Todo  un cuento  sobre lo agradecido que esta Trump por la llamada   de Peña  Nieto,  ofreciendo ayuda   para los  afectados del ciclón en  Texas.  Para pronto y  de  nuevo, la Secretaría  de Relaciones  Exteriores exhibió  la mentira:  Peña Nieto no  habló  con Trump,  por  teléfono  o en  otra  forma.  La  oferta  de  apoyo se  hizo  a Gregorio, gobernador de Texas, que   la  aceptó y  a lo  práctico  indicó lo  que  urgía.  Peña  Nieto  no ha hablado  con Trump   desde  Alemania, reiteró  Relaciones  Exteriores.

¿A  qué   viene  ese  repentino cambio  hacia  la  dignidad? No  digan que  a las “elecciones”, porque  eso  lo  traen  ya todo    bien acordado y en  movimiento. ¿No  será  que  pretenden que  México  le  declare la  guerra  a Estados Unidos, la  pierda… y Estados  Unidos    tenga  que  reorganizarnos y  recuperarnos  como  a  Japón  y Alemania?

Normal  que  Peña  Nieto  se  haya  hartado   de  que  Trump   lo  traiga de piñata y por  teléfono  le diga  lo que tiene que  decirles   o  callarles   a los  gringos, cuando  hable  en inglés.  Pero de  ahí  a  que  lo  contradiga   en  público, lo exhiba   como  mentiroso,  sin  acuerdo previo,  como  que   no  corresponde a  cuanto antes   hemos   visto padecido.

Existe  la  diplomacia para   ganar  sin  guerra. Existe  el   Derecho Internacional para   que los jodidos nos  defendamos  de los  prepotentes. Entre  lo que deberían haber  leído  es   a Favela  -porque además  es   el  patriarca del grupo  “Atlacomulco pobre”- y por  supuesto a   Nacho  L. Vallarta  que desde chiquillo era  un gallo  para  argumentar respecto a   las  canalladas de  los   ingleses y  de   cuantos  hablaban  inglés, con  quienes  peleaba  cuando  era  necesario y  debatía  conforme   a  derecho   para  siquiera   atemperarlos. No por nada  les hizo hasta  aceptar   a Porfirio Días    por  ellos, los  gringos, no eran nadie en el  derecho   internacional  para  dar  reconocimiento a  gobernantes  de  otros países… y ni modo  de   decir  que  Vallarta   era  antigringo,  pero sentía  mucho  México,  leía, estudiaba,  era  entrón  y   le  sabía.

Tampoco es  solución que  entusiasme eso  de  que  ahora los  chinos  van a tener los contratos, para hacernos  los  siguientes  socavones, “siete  veces  más  grandes   que los  de  antes”.  Brincar  del sartén a  las  brasas sólo puede ocurrírsele al  pescado torpe.

Por  eso, ni  les vamos  a  creer que   ya  se  pelearon,  ni debemos  tomar  como  solución que   nos  la pongan en chino, para  que no  entendamos  ni  madres lo  que  entre  ellos  tratan.