Gente PVPlumazos

Las mujeres son más poderosas

Para Malala la discriminación no es el camino y el odio que existe es inaceptable.

Por Carmina López Martínez

.

Removió la consciencia de los jóvenes de México la visita de la activista Malala Yousafzai, quien no dudó en defender los derechos civiles de los niños y las mujeres.

Cientos de jóvenes y docentes escucharon a la joven paquistaní en el recinto del Tecnológico de Monterrey campus Santa Fe, ahí Malala reafirmó su opinión sobre la educación paupérrima que reciben millones de niños en el mundo, así lo afirmó: “sin educación no podemos avanzar”.

Desde el año pasado cuando circuló el documental sobre su vida “Él me nombró Malala” redescubrí la misión de esta joven activista y la congruencia con la cual promueve la paz en naciones sojuzgadas por el miedo y la desigualdad.

Esa misma sensación de libertad y amor por el prójimo se percibe en sus discursos, al articular palabras impone la vitalidad de su ser y así como demuestra un amor incondicional a su familia lo replica hacia sus congéneres desprotegidas.

Entre sus múltiples discursos encontré aseveraciones que llamaron mi atención por la nostalgia desprendida y la fuerza con la cual golpea las consciencias: “Hay que aceptar que hombres y mujeres son iguales, pero tenemos que aceptar que las mujeres son más poderosas”.

Muchos oídos se cierran a tales pronunciamientos, pero eso no ha detenido a la ganadora del Premio Nobel de la Paz, a quien se le considera justa, inteligente, humilde, valiente, enérgica y perseverante.

Incluso antes del atentado que sufrió, Malala se convirtió en la representante de millones de niños y adolescentes en el mundo con deseos de vivir con libertad, en un entorno de paz, amados y con oportunidades de convertirse en los hombres y mujeres que anhelan ser.

La joven activista tiene conocimiento de su problema de salud a raíz del intento de asesinato que sufrió en su natal país, aún con el tiempo en contra y complicaciones físicas ella sigue firme en culminar su misión de vida, esta  es -me parece- su mayor virtud.

Parte de su visita a México fue para recordar la ignominia con la cual se gobiernan naciones, “No sé las razones por las que los líderes mundiales aún no lo entienden. Merecemos la misma educación”, cuestionó sin mencionar nombres.

A las mujeres dedicó un mensaje especial: “Es cierto que debemos convertirnos en madres, en abuelas, en mujeres, pero cuando nosotras queramos. El límite de nuestros sueños lo ponemos nosotras”. En otro momento mencionó que “Algunas mujeres, en algunas sociedades, no saben que tienen derechos, saben que son rechazadas, pero no saben que tienen el derecho a no ser discriminadas”. 

Para Malala la discriminación no es el camino y el odio que existe es inaceptable, sin duda los cerca de 3 mil estudiantes que la escucharon se identificaron y visualizaron un futuro promisorio con las mismas oportunidades para el hombre y la mujer.

*Comunicóloga y responsable del área de publicaciones de la Universidad del Valle de Atemajac, Campus Puerto Vallarta  (arizbeth.lopez@univa.mx).