Cine CríticaGente PV

Atómica: Acción, suspenso, y espionaje a medias

En lo que esperamos mejores, Atómica no es mala opción para el fin de semana.


Es genial poder tener un respiro fresco después de la terrible temporada de estrenos en nuestras salas, mencionando a Annabelle 2: Creación, Emoji: La película, y La Torre Oscura como algunos ejemplos de esta desafortunada racha; pero con Atómica aún no logramos llenar todas las expectativas, aunque haya sido bastante prometedora, parece que las distribuidoras nos dosifican buen cine de poquito a poquito en cada película por semana.

Atómica (Atomic Blonde en su título original) nos presenta la adaptación en cine de la novela gráfica The Coldest City de Anthony Johnston, con ilustraciones de Sam Hart, en la cual se narran los hechos ficticios de una espía del MI6, interpretada por Charlize Theron, cuya misión es conseguir una lista de doble agentes soviéticos en los últimos días antes de la caída del muro de Berlín.

Como película de entretenimiento no puedo criticarle más que el no haber sabido manejar su ritmo correctamente, hay partes que se sienten muy lentas pese a que el soundtrack parece indicar que la intención era todo lo contrario. En general Atomic Blonde sabe de dónde viene y a donde va, no hay mayores pretensiones, a excepción del detalle ya antes mencionado, y un pobre uso del dialogo en numerosas ocasiones, este filme pasa técnicamente como aceptable.

La cinta tiene el tema, el tono, el presupuesto, y nombres de peso (John Goodman y James McAvoy entre otros) para convertirse en un clásico de las adaptaciones fílmicas de novela gráfica (pudiendo compartir el puesto junto con Sin City y 300), pero se conforma con ser una película palomera, la sensación de la semana y nada más; esto no le resta el valor que tiene para entretener, ya que cuenta con un par de escenas de pelea que resultan interesantes, y visualmente es atractiva.

En lo que esperamos mejores, Atómica no es mala opción para el fin de semana. Como última anotación: Ese B15 que tiene como clasificación no está de adorno.