El Lago de Tos-Cano

Versos culinarios para pasar el rato.
Por Francisco Toscano.
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Gran terremoto, huracanes,
mega tranzas. Norcorea…
y ya mejor ahí le paro.
Bailamos con la más fea.

De chile, dulce, de mole
y con el DACA el atole.
Producto del buen gobierno
resultan los “soñadores”,
cuyos padres emigraron
buscando tiempos mejores.
Huyendo de Donald Trompas,
los drimers regresarán;
después de oir el informe,
Peñalandia invadirán.

Era lo lógico un puente,
pero no le caía el veinte.
El Carnal, su Línea de Oro;
Mensera su depresión,
ese paso a desnivel
de reciente inauguración.
¿Pero en qué cabeza cabe
–pregunta, airado, mi  tío–
para una vía profunda
usar la madre de un río?

La mano –faltaba más–
marca la pauta a la tras.
El Chapitas Erubiel,
de cachetes ruborosos,
tras los pasos del Preciso
se la pasa haciendo osos.
Campeón en femenicidios
y otros malos resultados,
con su auto promoción
ya nos tiene atosigados.

No lo inventé,
no lo inventé lo sufrí;
esos cachetes
por donde quiera los vi.