La independencia imprimió fuerza y confianza a la nación

Por  Mtro. Luís Ignacio Zúñiga Bobadilla *
direccion.vallarta@univa.mx

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Resultaría interesante comprender nuestra independencia a partir de los resultados obtenidos conscientes de sus alcances. Es el mes patrio con todo lo que implica el desenvolvimiento de sus manifestaciones.

La lucha se inició por cambiar la realidad de penuria en la que se vivía en esa época, buscar el bienestar de la población, las voces de entonces clamaban justicia y libertad.

El fastidio social fue patente y ampliamente expresado por criollos mestizos, indígenas y todos aquellos que estaban encumbrados en el poder; la molestia se generalizó y se endurecieron las posiciones para dar paso al movimiento de independencia. Los historiadores explican con detalle estos episodios.

Es pertinente señalar la molestia del grupo criollos encumbrados en el poder y  fieles a la corona española lo demostraron con un endurecimiento en las acciones contra los grupos integrados a la lucha de independencia; lo mismo ocurrió en otros países como Perú; los movimientos fueron añosos  y directamente contra las arbitrariedades de una clase mexicana entregada a intereses ajenos a nuestra nación.

En gran parte de los países latinoamericanos generó fricciones que llevaron a percepciones como la de Simón Bolívar afirmara: “América es ingobernable. Los que hemos servido a la revolución hemos arado en el mar” y así fue por varios años una vez lograda la independencia. En México de 80 mil indígenas y mestizos  fastidiados de las injusticias se pusieron en movimiento libertario amparados por la imagen de la santísima virgen de Guadalupe símbolo para distinguir el movimiento libertario.

La exacerbación de las condiciones de humillación e injusticias llevaron al extremo las tensiones sociales. Aspectos paralelos como el triunfo de la Revolución Francesa y la llegada de Napoleón Bonaparte catalizaron los procesos de lucha de independencia, en varias naciones latinoamericanas. La lucha encarnizada que se libró a comienzos del Siglo XIX en territorios españoles de nuestra América fueron en aumento. La rivalidad entre criollos y peninsulares fue evidente, ningún historiador lo niega en los estudios que revisé con ojo clínico, encontré motes para ellos como chapetones o gachupines, lo cual los incomodó.

Los grupos sociales, organizaciones políticas incipientes lucharon por sus intereses; la inestabilidad social se extendió por toda la Nueva España. Sin duda una etapa importante de nuestra historia, periodo en el cual se definieron las condiciones que nos llevarían a disfrutar mejores condiciones de vida para todos los que habitamos este hermoso país, y es precisamente en ese sentido mi propuesta de continuar fortaleciendo el planteamiento inicial de la Independencia; la justicia.

Sentirnos orgullosamente mexicanos sin tener pena ante las adversidades actuales como la crisis económica, la cerrazón del mandatario norteamericano para sellar el TLCAN y otras, a las cueles se les debe enfrentar con la misma valentía que lo hicieron los insurgentes, Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende y tantos más que dieron lo más preciado: su vida.

Ahora toca a nosotros conmemorarlos en este mes patrio con la mirada puesta al frente en busca de conquistar un mejor país, poseemos la fuerza suficiente para conseguir la unidad y conformar un mejor México. Tenemos guía, complementamos destinos de progreso, sabemos que somos capaces de vencer obstáculos cuando nos unimos para alcanzar los objetivos nacionales tal como cuando La independencia imprimió fuerza y confianza a la nación.

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*Director de la UNIVA-PV.