Caballero de la Triste Figura

Dulcinea.

Por Humberto Aguilar
Letras Vallartenses XII

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“Este es el capítulo número doce de Letras Vallartenses con el mismo contenido”

Sin un epílogo convencional, la historia del Quijote de la Mancha, a mi parecer, quedó inconclusa. Me da la idea de que algo hizo Don Miguel de Cervantes Saavedra, dejarla así, con los detalles de hacer notar, que no solo fue uno, sino varios los autores de ésas historias.

La imaginación me hace pensar en los misterios que abundaron durante los días y noches de visión en los que se hacía parecer Don Quijote como un hombre sin sesos, que sin embargo al hablar, al escucharle daba constancia de ser un hombre instruido, conocedor de todas historias de caballería andante, pero además de conocimientos generales de la historia y de los pueblos de España.

Un ejemplo muy simple es cuando da a conocer que doña Dulcinea del Toboso tiene pechos “pirineos”, es decir, grandes y erectos como son estos montes españoles. Esto por decir solamente de uno de los muchos detalles en los que ensalza la figura de la joven Andolsa Lorenzo, que lo inspiró para elevarla al título de Dulcinea del Toboso.

Ya en la historia donde tocó hablar sobre la joven Andolsa, me dio la impresión que hay un misterio a investigar entre ella y el caballero de la triste figura. Dulcinea convertida en estrella por Don Quijote, con un señor Quijana que definitivamente la conocía perfectamente de tal suerte que se enamoró de ella. Las dos figuras al parecer están distantes en Don Quijote, pero unidas permanentemente por el caballero de la triste figura elevándola a la señora que acude cada vez que pone en peligro su vida.

¿Qué ocurrió?, imaginamos que hubo un misterio que se debe investigar a partir del regreso a su pueblo en aquella jaula de madera que lo tenía cautivo.

Podría pensar en la línea imaginaria que se trata de una princesa cautiva en las sombras del misterio como una princesa encerrada en un castillo hasta que se presentara su salvador. Don Quijote, cuando empezó esta historia, no lo representan como un hombre viejo, aunque seco de carnes, de mente lúcida, buscó la armadura para iniciar la búsqueda de esa princesa, rescatarla y vivir con ella un final feliz. Mas esta historia, habrá de investigarse: ¿Cómo es que ella estaba cautiva como princesa, o ya como campesina, en espera de su príncipe salvador? Este puede ser motivo para resolver todas las interrogantes que puedan existir para unir a estas dos figuras, ella como princesa, él como príncipe luego de triunfar en todas las aventuras que se alcanzaron a escribir en: Don Quijote de la Mancha.

El misterio queda a la imaginación de quien podría crear ese final feliz. Dar el tema a quien pudiera crear para el cine un final que en Don Quijote de la Mancha quedó inconcluso.

Las historias que hemos tratado en estos temas merecen igualmente ser consideradas no solo como simples historias, dado a que es una colección en donde participan mujeres que deben también ser elevadas a princesas.

Alguien en los diferentes productores cinematográficos podrían traernos todas esas historias, reunir la imagen de cada chica, incluso crear la magia de unas barbies españolas, pero muy españolas que podrían ser la colección de todas las niñas españolas, latinoamericanas y de todos los países europeos.

Queda la idea a un futuro que espero no sea lejano. Esta serie de información tiene ese propósito de revivir el interés por leer a Don Quijote de la Mancha, de revivir la imagen del caballero de la triste figura con un final feliz.