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Colonia El Cerro, el último resquicio del viejo Vallarta

Quizá uno de los lugares más emblemáticos de la colonia fue el puente de la Casa Kimberley.

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  • Poco a poco cede ante el fenómeno de la gentrificación

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Por Miguel Ángel Ocaña Reyes

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La colonia el Cerro es una de las más antiguas de Puerto Vallarta, su ubicación en la zona alta del centro, la ha alejada en cierto modo de la franja turística sin dejar de pertenecer a la misma, sin embargo, los efectos de la gentrificación ya se notan, por fortuna todavía quedan algunos resquicios donde se puede apreciar la esencia de Puerto Vallarta, con sus casas altas y su estilo muy particular de construcción.

Conformada desde mediados del siglo XX, la colonia El Cerro se caracterizó casi desde entonces por ser el lugar preferido donde se establecieron residentes estadounidenses que gustaban de la vista que ofrecía la zona, permitiéndoles  dominar varios puntos de la ladera sobre el extremo superior del río Cuale y atrás de la parroquia de Guadalupe, un interesante lugar que ha forjado su propia historia gracias a las diversas personalidades que ahí han pasado memorables momentos y que gracias a esa característica se le ha conocido en el imaginario popular como el Gringo Goulch.

Dicha zona fue iniciada por Fernando Romero, uno de los primeros constructores de la zona; por la época y las circunstancias que predominaban en el entonces paradisíaco Puerto Vallarta, todas las construcciones se hicieron a lomo de burro, sobre las nobles bestias se llevaron los materiales de construcción, acompañados por los maestros albañiles que sin ser ingenieros, sí eran muy buenos. Cabe señalar que uno de los burreros más famosos fue el Chicharras o también José Peña.

Una de las primeras construcciones que se hicieron en  la zona conocida como Gringo Gulch, fueron los departamentos Las Campanas, aunque hay muchas casas que tienen una historias de gran interés.

En cada caso, se pueden seguir las empinadas escaleras que lo llevan a la esquina de Zaragoza y Miramar, donde se encuentra a la entrada de Gringo Gulch, ahí se pueden disfrutar los sinuosos caminos con pintorescas escenas que aparecen en cada esquina.

Una de las edificaciones más representativas del Gringo Gulch es la Casa Kimberley, que perteneció a Elizabeth Taylor la cual fue muy característica por un pasaje en forma de arco de color rosa sobre la calle. Dicha finca fue un regalo de Richard Burton a Elizabeth después de contraer matrimonio, aunque como es bien sabido también compró la casa al otro lado de la calle Zaragoza, al remodelarla se construyó una piscina, por lo que se hizo necesario hacer un puente que las uniera, y que se cuenta, es una réplica de “El puente de los suspiros”, construido en Venecia, Italia.

Actualmente es conocido como el Museo Casa Kimberley, aunque por el momento se encuentra cerrado.

Sin lugar a dudas, el Gringo Gulch es un espacio que guarda una historia muy particular, un lugar detenido en el tiempo, y que forma parte de la identidad de Puerto Vallarta.

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