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El ser amigos

Hago votos para que siempre tengamos una sonrisa que nos de identidad y que en ella se refleje la felicidad de los vallartenses.

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Por Humberto Famanía Ortega

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Uno de los grandes atributos que tenemos los mexicanos es hacer amigos, el sentido de la amistad es muy valioso, desde niños así nos educan nuestros padres a la mayoría de los hijos. Siempre con la sonrisa en los labios y la frescura en nuestras palabras hacen que en nuestros convivios todos sintamos confianza, por ejemplo; la plática, las bromas, la poesía, el canto, son elementos indispensables para lograr momentos inolvidables en nuestras vidas. La comunicación base fundamental para que el tiempo sea más preciso cuando deseamos consejos, o simplemente lograr que nos escuchen para poder opinar.

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El papel de la familia

Una de las tareas educativas de la familia es la de ayudar a los hijos a comunicarse adecuadamente, para que identifiquen sus emociones, las expresen, y aprendan a solucionar sus conflictos en forma efectiva y pacífica. Ante las actuales circunstancias, cuando se tienen estas bases, ayudan a salir siempre adelante en nuestros planes y proyectos, en un mundo tan convulsionado en el que urge relacionarnos más y fijar nuestras metas y objetivos bajo un verdadero clima de cordialidad, buscando los equilibrios entre lo que uno y el otro quieren, tomando acuerdos en los que se comprometan cumplirlos.

Por eso amigos, tener una actitud positiva mejora nuestro ánimo y nos ayuda a trasmitir alegría. Cuidar el orden y la limpieza de nuestra casa nos da serenidad, nuestro hogar es un lugar sagrado donde nuestra convivencia se debe hacer patente, donde hay paz, existe amor ahora y por siempre.

En la familia se aprende a amar y reconocer la dignidad de todas las personas, por eso hago hincapié en que un buen hijo siempre será un buen ciudadano, amará a su familia y patria por sobre todas las cosas. El amor y la aceptación siempre serán las mejores armas en la educación de los hijos, pero también la identificación de ellos con sus padres y el aprendizaje cotidiano les permitirán retener el tesoro de las experiencias que día a día se comparten.

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Construyamos nuestra identidad

Hemos insistido muchas de las veces que para alcanzar prosperidad en nuestro Puerto Vallarta Jalisco del alma, se necesita construir nuestra identidad, que es la que nos ayuda a tener sentido de la vida, lo que nos cautiva, lo nos mueve a trabajar y a amar lo que hacemos. Es la que nos define como personas, porque a Dios gracias tenemos conciencia y memoria, sin estos dos elementos será imposible reconocernos. Sabemos que todos los seres humanos somos individuales y diferentes, pero esas diferencias no nos deben de dividir, al contrario nos deben enriquecer.

Sabemos los vallartenses que hay algo que nos distingue de otras personas, y es precisamente nuestra forma de saludar y tener siempre la sonrisa a flor de labio. Hoy en día por la gran cantidad de personas que han emigrado a nuestras tierras  con costumbres diferentes sí afectan nuestra identidad, porque esta tiene que ver con lo que somos; con nuestras raíces, nuestras creencias, con lo que valoramos, con el sentido de pertenencia a un grupo etcétera. Por eso estimados lectores, debemos seguir tres pasos; conocer nuestras características, aceptarlas y actuar de acuerdo con ellas. Nuestro valor como patas saladas vallartenses aparte de tener este estupendo paraíso terrenal, debemos de complementarlo con nuestra alegría de vivir.

Cuando tienes la oportunidad de conocer nuevos amigos y ofreces con sencillez tu amistad, siempre podrás consolidar una relación que puede llevarte a una sana convivencia. A veces ha ocurrido que te fallan aquellos amigos que buscan en ti siempre una manera de abusar, por eso resulta primero el analizar el yo y mi circunstancia para valorar en buen sentido las relaciones humanas que a cada momento se te dan. Admiro a todas aquellas personas que ha vivido comprometidas generosamente, desempeñando diversas responsabilidades y dispuestos a servir donde se lo pidan, con espíritu abierto, desinteresado.

Sé perfectamente que en nuestro México, Jalisco y Puerto Vallarta, los auténticos cambios sociales son efectivos y duraderos sólo si están fundados sobre un cambio decidido de la conducta personal. Lo que queda bien señalados es que no será posible jamás una autentica moralización  de la vida social si no es a partir de las personas y en referencia a ellas. A quienes tienen el honor de estar investidos de responsabilidad política, jurídica o bien profesional frente a la propia sociedad, le corresponde tener  conciencia vigilante de la sociedad y testigos fieles de una conciencia civil digna del ser humano.

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El poder de una sonrisa

Pues bien amigos, hago votos para que siempre tengamos una sonrisa que nos de identidad y que en ella se refleje la felicidad de los vallartenses, manteniendo el buen humor, tener un corazón generoso para mantener la paz del alma, despertar siempre con buenos sentimientos para así inspirarnos en hacer buenas obras.

Los invito para cuando tengan la oportunidad de pasear a eso del mediodía por la plaza de armas en el centro de la ciudad, pasen y saluden a los amigos de la banca, siempre serán bienvenidos, todos ellos vallartenses de pura cepa que guardan en sus mentes una historia real; la edad de sus miembros fluctúa entre los 50 y 90 años, la savia que emerge de ellos es lección de vida. De vez en cuando se acercan jóvenes y gustosos responden a las preguntas que desean hacerles.

-.Hay que sonreír siempre a los tristes, tímidos, amigos, niños, jóvenes, ancianos, familiares  y a quienes te pidan ayuda.-