Mejor, arréglense por acá

La jueza   Silvia  Cerón volvió a cambiar la  fecha de  la  audiencia  para resolver    el fondo, en el  amparo a  la plataforma “Uber”  en  contra del Gobierno del  Estado de  Jalisco  que  determinó  modalidades  que prohíben entrar   el  servicio  internacional a  Puerto Vallarta,  cuando   ya   viene funcionando con  normalidad  en   la  Zona Metropolitana de Guadalajara.

Es la cuarta ocasión  en que  Silvia Cerón cambia  el plazo, desde  el  pasado 17 de  julio. Ahora   puso como  nuevo  término el  lunes  9 de   octubre.

Se  entiende  que el asunto  es  complejo.  Por una  parte está   la  reconocida obligación  de los Estados  a  regular y  concesionar  el  servicio público para  pasajeros, pero por otro lado  está lo   de la libre competencia,  elevada   a  norma  superior   en nuestro país,  así  también  la  distinción que hacen  los  abogados    de  las plataformas  en el  sentido   de que no son flotillas  de   vehículos   de alquiler, sino un  servicio de contacto  entre  quien necesita   un  servicio  y  quien  lo ofrece.

Es  una nueva  enorme  realidad en el  mundo, como el hecho de las   enormes  plataformas para  comprar  lo que  sea por  internet   que no tienen un  solo  almacén, tienda con  exhibición, mostradores, etc., Sólo catálogos   actualizados, detallados  y  acuerdos para  surtido eficiente  de los   productos   solicitados.  Nuevas   realidades  que  van generando normales  conflictos con  lo establecido y  que  requieren de nuevas leyes   y   nuevas   interpretaciones  de   esas   normas.

Cerrarse  un país  a  esas  realidades,  es   condenarse   al deterioro absoluto, ponerse   fuera   del comercio internacional  como   castigado, como  apestado, como bloqueado.  Equilibrar  lo viejo con lo nuevo es  el  reto en  cuanto a leyes  y  en cuanto  administración  de la justicia. Por eso los “cambios   estructurales”  empiezan por  modificar  de  Constitución  para   abajo,  dando así  seguridad  a  los  extranjeros de cuáles   son  las  normas  aplicables,  porque  están  escritas   aunque  en el  mismo  país sean  desconcertantes.

Lo que  en  este  caso va  a  determinarse   es el fondo del amparo  por el cual  “Uber”  ya funciona   desde hace  meses   en  estos   rumbos.  Si  la   justicia  federal da  la  razón  a “Uber”, el Gobierno de  Jalisco tendrá  que  revisar  sus  acostumbradas  responsabilidades  y  facultades  sobre  este  servicio  público, siguiendo una  controversia   que  deberá  resolver  la Suprema Corte de  Justicia de  la  Nación. Igual si  la Jueza   da   la  razón  al  Gobierno de  Jalisco,  de   seguro los  abogados de “Uber”  irán a la  siguiente  instancia, la suprema, para que   resuelva en  definitiva   el  conflicto legal y  de  hecho.  Va para largo,  en  cualquier  caso.

A lo práctico y pensando  en el  cuidado  que  todos deben  tener de la  imagen  de  nuestro destino turístico,  valdría la  pena  que  de  una  buena  vez, hasta no  tener    jurisprudencia  al respecto,  se   acordara  una inteligente  tregua,  de  gente  pragmática y  civilizada,  tratando  de  adaptarse a  los  tiempos  donde los  cambios   tecnológicos  importantes  acarrean de inmediato cambios  sociales a los  cuales  hay que  saber  hacerles frente.  Aquí  no se va  a deslindar todo el  asunto de  la  soberanía de  los Estados  y  la libre competencia;  aquí se tiene  que  convivir  con  una  realidad  que  ya  nos alcanzó   y que  se  debe  asumir  con serenidad y  búsqueda  del “todos  ganan”  que   es por donde hay  que empezar.

Los aceleramientos, las bravuconadas, las  salvajadas   no caben porque   sólo causan daño  a  todos  y  no   hay quien gane  con eso.