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La causa de los púberes y adolescentes en Puerto Vallarta

Si queremos una sociedad sana para hoy y mañana, debemos por iniciar en reconocer estos errores y realizar acciones adicionales en materia de salud social.

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Por Dr. Jesús Cabral Araiza

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Eventualmente y cada cambio generacional, hacemos aparentes y nuevas reflexiones, una de ellas de manera recurrente, es que los “jóvenes cada día están peor”, y es tan popular que se ha expresado hace más de dos mil años, leyó usted bien, hace ya poco más de dos milenios que los padres suelen atribuir a esa edad de la “punzada” o edad “difícil” la gran mayoría de los retos que se presentan en la crianza de los adolescentes y adultos iniciales.

Pero además quienes no están en conciencia de ello, creen que nos toca lidiar en la época contemporánea con esta realidad conflictiva. Pues bien, les tengo noticias. Esto no es así. Y no lo es no por decreto, usted puede consultar un sinfín de literatura especializada y no especializada sobre la vida cotidiana desde hace centurias o milenios, analizar relatos y costumbres culturales, y entenderá de mejor manera a que me refiero.

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Influencia y nuevas costumbres

Pero bien, la realidad a la que me quiero referir es la de un destino turístico sincrético y en transición. Daré más detalles. El sincretismo cultural era cuestión de tiempo, ya es sabido por todos que dos acontecimientos históricos para la ciudad lo aceleraron, la película de la Noche de la iguana y la visita del presidente Nixon.

En dicho contexto no queda más que vivir en esa mezcla de culturas tan diversas pero tan co-dependientes, como lo pueden ser la de los EEUU y la de la población local. En dicha condición hemos construido lazos de amistad, de negocios y hasta de ciudades hermanas. Pero más allá de esos hechos, nos toca enfrentar aspectos que aunque no son propios, influyen en los usos y costumbres de la población local. Me refiero a lo que antes eran “centros de diversión”, luego se convirtieron en “discos” y ahora son “antros”.

Cabe señalar que esos lugares son planeados para la vida nocturna de mayores de edad que buscan una distracción diversión, o simplemente hacer vida social nocturna. Y hasta ese punto me parece comprensible. Pero, de igual manera existe otra realidad social en la que considero que hay una corresponsabilidad que no deja muchas opciones viables o sanas para el desarrollo de púberes y adolescentes.

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Adolescentes y psicología

Por principio de cuentas me referiré a los púberes que abarcan una edad cronológica que va de los 9 a los 12 o 13 años, en dónde justamente inicia la adolescencia en tres etapas y culmina donde inicia la vida adulta, que es alrededor de los 28 años en hombres y dos o tres menos en las mujeres.

Podrá encontrar discrepancias en la literatura psicológica, pero a groso modo podemos establecer ello. Por tanto, y este es un mensaje para los padres. Ya no le diga a su púber o adolescente que ¡es su niño! Pues ya no lo es, y cómo el inconsciente de su hijo no sabe de bromas, eventualmente hará errores de niño pensando que así se deberá conducir. Pero en fin esa es otra historia con los padres sobreprotectores y permisivos que abundan en nuestra ciudad.

Regresando a la realidad social, más de alguno de ustedes se estará preguntando, ¿entonces qué hacemos o qué permitimos a nuestros hijos de esas edades? Pues bien, y como lo he señalado sin fin de veces en esta columna, no hay receta fácil ni mágica. Pero le propondré un análisis en dos partes: Lo que hay y lo que podemos crear o construir.

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Lo que hay

  • Mala o deficiente infraestructura material y organizativa en materia de cultura en general proporcionada por autoridades municipales o estatales.
  • Planes inmediatistas politizados que no ven más allá de dos o tres años.
  • En general poco personal y mal capacitado en materia de atención a la juventud (cultura, deporte o recreación)
  • Pocos y deficientes espacios para el deporte y deficientemente habilitados.

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¿Qué podemos hacer o construir?

  • Apoyar las iniciativas ciudadanas o institucionales en materia de deporte cultura o recreación, instando a la industria hotelera que busque realmente tener ese compromiso social al que dicho sea de paso, está obligada en la búsqueda de su certificación de calidad hotelera.
  • Crear una agenda ciudadana en coordinación de ONG para proponer y evaluar proyectos para la juventud con espacios dignos y suficientes.
  • Los padres organizarnos y crear grupos de lectura, torneos deportivos, actividades de padres e hijos, organización de charlas de orientación profesional en diversas materias, involucrarnos mucho más en el conocimiento y apoyo integral del adolescente (vida social, sexualidad, trabajo, estudio, amistades, pareja, política, religión)
  • Supervisar y coadyuvar cercanamente al gobierno en turno municipal, en materia de acciones que ayuden a tener una pubertad y adolescencia integralmente sana.
  • De igual manera buscar la ayuda de las instituciones educativas universitarias y profesionales de la salud mental para hacer entender al gobierno la importancia de aplicar un reglamento que proteja a los jóvenes en esta edad tan vulnerable.

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Finalmente, quiero ampliar un poco este último punto, pues es un secreto a voces que muchos antros y lugares de vida nocturna de la región son permisivos en complicidad con autoridades para dejar ingresar a jóvenes que aún no controlan sus impulsos, su psiquismo y su cuerpo, como debería de ser en una persona adulta. Si queremos una sociedad sana para hoy y mañana, debemos por iniciar en reconocer estos errores y realizar acciones adicionales en materia de salud social, no cree usted. Hasta la próxima.