¿Mexicanos en el futbol mexicano?

Por Gregorio González Cabral

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Ya  están como Trump: ¡Para  afuera  quienes no hayan  nacido aquí!

Pero en  realidad  raya  en el  absurdo que hasta los equipos del barrio anden pensando en viajar a  Centroamérica para  conseguir  refuerzos  y  no  seguir   perdiendo  apuestas.

Dicen  que al futbol “español” lo hacen grande el   tambache   carísimo de  extranjeros que  visten  de gallegos,  andaluces,   catalanes   o  castellanos.

Pagan  o  escamotean al  fisco  millonadas  de  euros por   argentinos,  brasileños… pero   la realidad  es  que  con  ese  sistema ya  consiguieron que la Selección  Nacional  de España, si  cachirules, fuera  campeona del mundo,  algo que  aquí, ni el “Vasco” Aguirre  con su presumida habilidad  para  arreglar  encuentros  y soplándole la nuca a un tal “Guille”, petardo  argentino  que disfrazaron de bronco norteño,   pudo medio  conseguir.

Porque aun cuando usted no lo crea, en la liga española, juegan españoles, así como en la Liga Mexicana buscándole, buscándole, hay partidos donde se les cuela algún mexicanito.

Pero  en  general,  lo que  caracteriza    hasta  la   “división  de ascenso” es la cantidad   de extranjeros que ganan, pierden,  empatan   pero siempre  cobran en México.

Cuentan que  el presidente Ávila  Camacho,  espantado por  la cantidad de  gachupines que  aparecían en el  futbol mexicano,  limitó el  número de  extranjeros en cada equipo de  “Primera  División”.  Como  la “no reelección “el decreto presidencial  ya  se lo pasaron por  donde no  les  pega  el sol.

Era una  buena  idea.  Equilibrio.  Limitar el  número, para     evitar  traída  de  tanto maleta de otros países.  Ahora  hasta  los  primos de  Kunamoto  ya se  andan  apuntando  para   venirse como  “chivas independientes”.

Equilibrio. Equipos  de mexicanos, con refuerzos  extranjeros  que valgan la pena. Porque  tampoco hay  que  dar   lugar  al  estancamiento y  aburrimiento de    ver   siempre “Chivas contra Chivas”… y   arbitrando  Santander.

Ahora  hasta  las  bancas  de  los  equipos  están  repletas  de  extranjeros muertos   de risa.