En la cabaña del Tío Tom

Ernesto Zedillo.

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Por Gregorio González Cabral

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De todos  saqueos y maldades  que nos  hizo Ernesto  Zedillo, lo más  indignante  es que nos  haya vendido como “mano de obra   esclava” entre  sus  patrones que hablan en inglés.

¡Por  supuesto que Zedillo también tenía “un sueño”! Y no se le quitaba durmiendo.

Soñaba vernos a todos los mexicanos de esclavos, mientras él pasaba arriba de una bicicleta sobre plataforma de su ferrocarril.

Sufrimos sus errores de diciembre, enero, febrero, marzo, abril… Seguimos pagando. Y  continuamos padeciendo  los  salarios  inhumanos  de  hambre,  destructores   hasta del  sistema  de  vida  mexicano,  basado  en “trabajar  para   vivir” y no “vivir  para  trabajar”  como si  fuéramos burros y  mulas.

Ahora  el “Sueño de Zedillo” está  redondeándose: en el  Índice de   Esclavitud  Global, México  ya  aparece  con  el mayor  número  de  esclavos  en  el Continente.   La  Fundación Walk  Free   encontró  hasta  377 mil  personas  sometidas  a  trabajos   forzados  en  México.

Más  allá  de toda la pobrería   que le ponemos buena cara   a vivir  como  en  La  Cabaña  del Tío Tom, mientras tenemos  los políticos  más   corruptos entre los  corruptos y  al hombre  más  rico del  mundo, ahora  con el “narco-influyente”,  la  esclavitud   encuera, prostituye, obliga  a asesinar, extorsionar, despojar… y  por  menos  que  en  Colombia,  para  que  el orgullo  de Zedillo  sea   redondo.

Ahora tenemos que pagar  por  circular,  pagar por estacionarnos  en  las  banquetas que nosotros pagamos,   pagar por pasar frente a  una  cámara espía,  pagar por treparnos   a  una  carretera  “supercorrupción”,  pagar por todo,   hasta por  pagar.   Hubo esclavos  sureños que   jamás tuvieron esos problemas. Lea  Zedillo  “Lo  que el  Viento  se  Llevó”,  para que  aprenda   a tratar   esclavos.