¿Temblores sin Alfaro?

Enrique Alfaro.

Por Gregorio González Cabral

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Entre inundaciones  y  temblores,  Enrique  Alfaro lleva una  semana sin  ser el niño en el  bautizo,   el novio  en la boda,   el   fajador  en  Las  Vegas  o  el  cantante  en  el palenque. ¡Horrible!  ¡Inaceptable! ¿Qué  será   de Jalisco, de por sí tan ninguneado?

Muy bien pagados   equipos   de propagandistas,  cantantes, escultores monumentales y creativos  deben  buscar   con  desesperación  la  salida   a  este  asunto. ¿Cómo competir  con huracanes  y  terremotos?

Van  a  la  historia:   Hubo un Alfaro que  en su  desesperación  incendió  la  biblioteca  de Alejandría,  sólo para  que se hablara   de él.  ¿Qué  tal  la Biblioteca   Juan José  Arreola? ¿Aguantaría el  “Lic” o   tendría  que haber un rompimiento público previo? Pero además: ¿A  quién le importan  los libros, después  de lo  que pudo  decir Bebeto, después  de  su  temblor   de  “Siete grados en la Escala  de  Richard”  y que más o menos va  así: “Jamás haber   visto  mas libro que  el  del  menudo,   me  aseguró la gubernatura  de Jalisco”? Eso era para otros tiempos.

¿Retar  al  “Canelo” por la  inaceptable ofensa   de no  haberle dedicado  la  pelea? Puede   ser.  Si  “Canelo”  le hizo el favor  al hijito  de   Chávez,  “eso, y un  jarro  de  agua no se le  niega a nadie”.  Como con las  tazas   para baño o tazas con  árbol,  todo  es   cuestión  de  llegar al precio.

Se imaginan  que  el “Canelo”, para que dejen de  decir que  sólo pelea con  bultos, acepta  pleito  con  Alfaro,  Enrique   ya  tendría   tema para tres  meses, sin renegar  de “El  Peje”,  sin meterse   contra  el  clero  y sin exhibir  su pobre idea   de  la  escultura  y  el paisaje urbano.

Al fin que si le gana “Canelo” ya  sabemos  que  será porque   Enrique  “no  es  del  PRI, porque Enrique no tiene partido  y porque   todo mundo está  contra él”.