Errores que se pagan con sangre

Por Humberto Aguilar

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Cuatro maestros, catorce niños de diferentes edades es el saldo de fallecimientos ocurridos en el Colegio Rébsamen en la Ciudad de México. Autoridades y padres de familia deben pedir una investigación sobre la estructura del colegio, la cual al parecer no tenía las autorizaciones oficiales o las obtuvo en un acto de corrupción.

En las redes sociales apareció un video de un ingeniero civil que por casualidad pasó cerca del colegio y pidió colaborar en el rescate de los cuerpos y de los sobrevivientes. Estuvo desde el inicio de la operación, parte de la noche y no se decidió descansar por las dantescas escenas de las que fue testigo: niños destrozados, maestros con la cabeza partida, con el vientre fuera, cosas que se le han grabado profundamente que no le permiten conciliar el sueño.

Como ingeniero civil, sus conocimientos le permitieron apreciar la estructura del Colegio Rébsamen las cuales juzga no fueron construidas de acuerdo a un patrón que por seguridad debe contar un colegio como este que es de los que se dice “de alta calidad”: Este colegio daba asistencia a alumnos de pre-kínder, kínder, primaria y secundaria en un área de varios pisos. El ingeniero hace un comentario en ese video sobre la fragilidad de las estructuras que sostenían cada parte del edificio, entre otras cosas dice: no sé cómo las autoridades de protección civil dieron autorización para esta construcción, o definitivamente los dueños soltaron mucho dinero para conseguir el permiso”.

Gran parte de los noticieros de televisión han captado la estructura del edificio que aplasto los dos o tres primeros pisos y luego cayó de lado sobre unos autos. El rescate de los fallecidos y de los sobrevivientes se ha narrado en todos los noticieros, se ve como un niño sale por su propio pie igualmente se ve como los cuerpos desfallecidos son llevados en camillas hacia las ambulancias y la hornada de casi toda la noche en la que estuvieron los cuerpos de emergencia alumbrados por faroles en ese trabajo tan delicado y tan tortuoso para los ojos de quienes estuvieron presentes.

Otro comentario del mismo ingeniero exclama: “Cómo es posible que sobre el edificio se permitiera la residencia de la dueña del colegio y de su hermano con la carga de muebles, de equipos y todavía aun sobre el techo un tanque de gas con el peso de un automóvil”. La verdad es sorprendente el enorme peso de las dos residencias sobre columnas que abrían espacio para los salones de clase, sin duda es un peso mayúsculo, inapropiado. De tal suerte sorprende que las autoridades hayan autorizado esa construcción.

Errores de los constructores, errores de las autoridades que autorizaron la construcción y errores dela dueña del colegio que hoy se pagan con sangre, se pagan con la vida de catorce niños y de cuatro maestras según las cifras dadas a conocer oficialmente.

Definitivamente las autoridades deben revisar los permisos de construcción si es que los hubo, revisar quienes autorizaron y aprobaron la construcción de ese edificio que durante este evento brutal ha sido el tema de todos los noticieros de televisión.

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EN PUERTO VALLARTA

Ingenieros y arquitectos que estudian en el Centro Universitario de la Costa, tienen conocimientos sobre la forma de construir tanto en suelo normal como en suelo sísmico en localidades de poca población y en las ciudades de alta densidad. La estructura del colegio como lo aprecia el ingeniero que dio a conocer este video señala claramente que se cometieron muchos errores. Errores que lamentablemente han costado la vida a catorce niños y maestros.