Historias tenebrosas

Por Humberto Aguilar

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En los años setentas y hasta los ochentas se contaba en Puerto Vallarta algo que de verdad daba miedo a quienes se las contaban. Fueron años en los que casi no había energía eléctrica, se alumbraban con cachimbas y Puerto Vallarta crecía ya en la industria del turismo.

La historia fue algo que les pasaba a los taxistas, años en los que se sacaron todos los cuerpos del panteón donde hoy es la plaza  Miguel Hidalgo, las calles muy obscuras, pocos candiles y el miedo corría cuando un taxista narro este episodio: “Anoche una señora me pidió que la llevara al panteón nuevo en la colonia cinco de diciembre, se sentó en el asiento trasero y muy poco hablamos en el camino, pero yo sabía que ella estaba ahí, cuando llegamos al sitio indicado, voltee para decirle que ya habíamos llegado y la señora desapareció del asiento trasero”.

Esa historia se contó una vez, otra vez, otra vez y otra vez, porque no fue el único que vivió esta historia, otros taxistas más la vivieron, la contaron y a todos les dio miedo saber de la aparecida.

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AQUELLO DE 1985

En la Ciudad de México durante el sismo de un 19 de septiembre ocurrió una historia parecida, se contó que un niño gritaba en las ruinas de un edificio caído y hasta se dio a conocer el nombre de “Monchito”, esa vez hubo tanto desastre como el que ha ocurrido esta vez en otro 19 de septiembre del presente año. Monchito decía que estaba vivo y pedía que lo sacaran de aquellas ruinas, la gente que estaba en el lugar lo llamaba y él contestaba hasta que finalmente sacaron todo lo que había en ese edificio y Monchito no estaba presente.

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LA NUEVA HISTORIA

Este martes 19 de septiembre el desastre de un terremoto sacudió a todo el país. Fue uno tras otro ya que una semana antes un terremoto sacudió el sureste de México con muchos muertos, casas derribadas y todas las desgracias que se han contado en los medios informativos.

En la Ciudad de México ocurrió algo también digno de contar, en el edificio del Colegio Enrique Rébsamen, donde fallecieron más de catorce niños y cuatro maestros, un comandante de la marina nacional alzó la mano para pedir silencio, porque dijo escuchar que una niña le pedía ayuda, decía estar viva y pedía agua. Las personas que estaban presentes escucharon las indicaciones para escarbar en la zona donde el comandante les decía que había escuchado la voz, escarbaron, escarbaron y escarbaron sin poder encontrarla, luego uno de los topos dijo haber escuchado algo y que incluso le dio su nombre, la niña dijo llamarse Frida Sofía y le pidió agua. Con el equipo electrónico buscaron, escuchar el sonido de su voz e incluso acercaron botellas de agua para que las tomara y luego se guardó silencio.

72 horas después que terminó la excavación en la zona por la calle llamada Brujas, descubrieron que no había nadie y terminaron por aceptar que todo había sido una fantasía.

Fantasía o no, la historia se va seguir contando y quedará la anécdota, esperamos que solamente sea eso, una anécdota de condiciones que se repitieron de historias pasadas, de esas que meten miedo a cualquiera, historias tenebrosas.