No olviden los tratados internacionales

México  tiene  firmados cientos  de  tratados internacionales. Los mexicanos acostumbrábamos entenderlos como  elegante   retórica,  manifestación  de   buenos  propósitos,  embellecimiento  de la  cara   de  México  ante el   mundo.

Pero  sería  reforma  legal,   reconoció la  jerarquía  y  vigencia de  esos tratados  internacionales, incluso sobre leyes  vigentes  en  México.

Ejemplo típico fue  la resolución  de la  Suprema Corte,  en asunto  donde  se invocaba  la   norma mexicana,  dando  razón  a  quienes  alegaban  la  obligación de  México    de acatar   lo  firmado   en la  Conferencia Internacional del Trabajo, respecto  a  que puede  haber más  de un sindicato en una  empresa.

(Por  cierto  hay  tratado   firmado por  México,  sobre la igualdad   de remuneración  entre  la mano de  obra masculina  y  la mano de  obra  femenina por un  trabajo  de igual  valor. Igual, México,  es firmante de los acuerdos   de la Convención Interamericana  Contra la Corrupción, por lo que está  legalmente obligado   a  aceptar   disposiciones  internacionales  al  respecto).

Respecto a los  Derechos Económicos, Sociales  y  Culturales,  México se  adhirió  al  Pacto Internacional con  la  reserva  de: “…el Gobierno   de  México lo  hace en el  entendimiento  de que   el  artículo 8  del aludido  pacto se aplicará  en la República  Mexicana dentro  de  las modalidades y conforme  a los procedimientos previstos en las  disposiciones  aplicables  de  la  Constitución  Política  de los Estados Unidos   Mexicanos  y  de  sus leyes  reglamentarias”.

Es  conveniente entender  que  los tratados   internacionales  están sólo  abajo en jerarquía  de la Constitución.   Por encima de las leyes que emanan del  Congreso de la  Unión y de las legislaturas de los Estados.  Es una realidad que no  suele tomarse  en  cuenta, hasta que  de fuera  vienen  abogados   que    invocan  el rango  concedido  a los  tratados   internacionales  y la  Suprema  Corte   les da razón.

Conforme  la Convención  de Viena,  un Estado  no puede  invocar preceptos  de   derecho   interno  para tratar  de  justificar  el incumplimiento  de un tratado  internacional.

Así  que no  es  solo lo  que diga el señor Presidente, o lo  que diga  el  señor  gobernador… o  lo que en  nuestro  Congreso  del  Estado  hayan aprobado.

Y  hace bien  el  gobierno  de  Jalisco en  irse con  pies  de plomo, en  cada conflicto   con  corporativo  internacional, máxime cuando  existe el interés  marcado  en atraer  negocios  globales innovadores  y  en  convertir a  Jalisco en tierra   de  inventores  y creadores  de nuevas aplicaciones  tecnológicas   que  necesitan  mundo   abierto.