¿Eliminar 638 diputados?

Enrique Ochoa.

Por Gregorio González Cabral

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Ochoa,  presidente del PRI  por gracia de Peña  Nieto, como el  gringo Anaya  es presidente del  PAN, por la misma  gracia,  se  aventó  proponiendo  eliminar 200 diputados   federales  y  438 diputados   estatales de  los  que llaman  “plurinominales”.

Dice que  con  eso se  ahorrarán miles de millones  de pesos.  Pero  además ni falta  hacen.

Yo tengo una propuesta  mejor,  desde  hace  años  y  años:  reducir a las Cámaras  y  Congresos  a  lo que  en realidad  son:  una  oficina para   solemnizar  las   decisiones del  Ejecutivo: del Presidente  de la  República   o de  los  gobernadores. Entonces,  sólo  necesitan:  un diputado “de oposición”,  dos  diputados  de imposición,  un diputado  pastor que lleve y traiga   de  Los Pinos  o  de los palacios   de  gobierno,  algún  diputado, pariente del Presidente, imposible  de ignorar  y  párenle   de  contar. Cinco diputados  máximo son  más  que  suficientes para  hacer lo que  siempre  han  hecho  y para lo  que  siempre han  servido.

De  ahí  que   la  propuesta de Peña Nieto, a  través  de  Ochoa,  suena  bien, pero se queda muy corta:  ¿Apenas  200 diputados   federales,  cuando en realidad sólo  se  necesitan cuatro, mas   el  pariente  de   Los  Pinos?  Cuando  Salinas  de Gortari  se hicieron  enormes  reformas  legislativas.  Como  calcetín  sudado,  le dieron la vuelta completa a  la  Constitución. La  sacaron  de  la  “revolución” y la metieron  al  reventón. Para   eso, nada  más   necesitó  Salinas a   Diego Fernández de  Cevallos, como “su hombre en el Congreso”, seis  coordinadores  y el  señor   que maneja  los letreros  luminosos   de las  votaciones.  Con eso tenía: oposición, imposición, compradores  y pagadores  de  dedo alzado,  chismoso y  castigadores.  Sacó adelante  los   cambios  dramáticos  en lo   legislativo  que todavía no acabamos  de  digerir.

¿Qué hacían los demás   493  “representantes populares”? Morirse   de  envidia  sobre Diego.    Los  del  PRI, con  Chavero   el  ingenioso,  lo  bautizaron como “Jefe Diego”, los  del PAN  verdes de envidia ,  a sus espaldas le decían “La  Ardillita” que “porque no  sale  de Los  Pinos”.  Los  demás  sólo  le saludaban  de  mano   tendida.  Esa legislatura  añadió a la  vergüenza normal de  ser  diputado  o diputada,  la   del  encueramiento  público  del “son  los mismos y roban a los mismos,  que somos todos”.

Pero regresemos al  punto:  para  hacerle  a la “oposición” no  hace falta más  que  uno, bien  pagado  y  con todas  las  puertas  abiertas.  Como  “oposición”  no  necesitan  más  que el distinguido  ex priista  Manuel López  Obrador   que  no  deja Alfaro   que le  compita.

Con un  diputado de “oposición”  tienen.  Y para eso  está  su  suplente  cuando agarre   vacaciones o  tenga que ir a  actualizarse  al   Congreso  Mundial de Paleros.

Para llevar  y  traer   de  Los Pinos, con  otro tienen.  Porque  además  es  quien  recibe   y reparte,  para  que  sepan quién  es  quién.

Son  dos.  Mas otros  dos   de imposición,  para tener  siempre  mayoría   calificada  en las votaciones  y  no  haya  necesidad de  enfermar al opositor para aprobar   lo  que les mandan. Son cuatro diputados  necesarios. Pero ¿quién le va a decir que no  al Señor Presidente, cuando  mande  al pariente que  no  pudo acomodar como Secretario de Relaciones  Exteriores para  que  aprendiera? Total:  con  5  en la Cámara  de Diputados, la hacemos, ahorrándonos un  dineral  para  la  digna celebración  del Año de Hidalgo y hasta  el  de Carranza.