¡Por fin terminó septiembre!

Enrique Alfaro.

Por Gregorio González Cabral

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¡Por fin terminó  septiembre! Es lo primero optimista  que   pueden haber dicho en Los  Pinos, ansiosos como están para   platicarse  algo   bueno.

“Septiembre Negro”  le puso a  éste  de  2017,  el  siempre vigente  Riva Palacio.

Inundaciones, temblor, más  temblor,  las chivas  perdiendo hasta con  los lobitos  poblanos ¿Qué  les faltó  en Los  Pinos?   Nada  más que  Trump  les hubiera  obligado   a invitarle otra vez,  ahora que le  están  tupiendo  por suponer   que Puerto  Rico era   del  papá del  “Coque Muñiz” y  no  de  Estados  Unidos.

Duro  ha pegado  durante  el  mes que por  fin se  fue.

Pero conste que   los   terremotos no  tienen  temporada  y  que  los ciclones  sí.  La  temporada  de  huracanes  en  Caribe  y  Pacífico  termina hasta noviembre.  Todavía nos  faltan dos meses, para platicar  cómo  nos  fue en 2017.  Acuérdense que por estos tiempos,  Alfaro  que todo  lo sabe,  lazó alerta   de tapiar   ventanas   que porque  iba a pegar  ciclón  en Guadalajara.  No, pos  sí.

De los  terremotos:  el  de octubre  de 1995  pegó  en  Colima y  Jalisco;  el de enero de 2003, igual Colima y  más  bien la  costa;  en abril de  2010  en Baja California;  el  de  diciembre  de  2011 en  Guerrero;  el   de marzo  de 2012   en la costa  del Golfo… “más  antes”  fue el  de junio de  1858 que  fue   de  9  grados, pegó en la  Ciudad  de  México,  afectó  Palacio Nacional  y  barrió Texcoco;  en  abril  de  1907   terremoto con  tsunami en Acapulco 7.9 grados;  junio de  1911, temblor de 8 grados  en la Ciudad  de  México; junio  de  1928 en  Oaxaca;  junio de 1932   en la  Costa de  Jalisco; el  terrible de  agosto de 1973  de   8.8 grados  en Veracruz,   afectando  también Puebla, con cerca  de  3 mil  fallecidos… entonces   no   hay meses  separados para  terremotos  y   los  de  ciclones  no se  terminan con septiembre.

Pero  tampoco  hay que perder oportunidad  de  tener algún pretexto para  llegar  a   descubrir  si  Osorio Chong es capaz de sonreír   o ya  le  quedó la cara  así  para  siempre.

Sabido es que las  desgracias no  tienen  mes aborrecido. Pero  si identificamos  a  septiembre como  “el del grito”, !vaya  que  esta vez gritamos  y  volvimos a  gritar!

Pero como todos  tenemos  derecho   al  optimismo:  Que venga  bien  octubre… por lo menos que  el Atlas  deje  de estar perdiendo a lo  empavorecido y a lo  tarugo. ¡Miren que suspender  un  juego,   como única medida  segura   para   evitar  la  derrota!