El Lago de Tos-Cano

¡Tlaltelolco no se olvida!
gritó un nostálgico grillo,
rémora del presupuesto
y que andaba hasta el cepillo.

Hace casi cincuenta años
y todavía se recuerda;
no dejan que el dos de octubre
en el olvido se pierda.

Los que promovieron marchas
todavía no habían nacido
y algunos que sobreviven
ya están muy prostituidos.

Pero si de algo se trata,
a pesar del terromote,
es de incordiar ciudadanos
y de armar un gran mitote.

¿Y qué es un terromote, apá?
Según don Margarito Ledezma,
es un sismo o un temblor
que, además, rima con mitote.