Ni modo que recomendara comer sano

Agustín Carstens.

.

Por Gregorio González Cabral

.

Preparándose  a la graciosa huída,  el hombre de  mayor  peso    en los últimos  años  mexicanos, don  Agustín Carstens -ave  que  cruza  el pantano y  no  se  mancha- empieza  a dejar sus recomendaciones, porque  se  va a trabajar lo  más  lejos  que pueda  y lo  más pronto posible.

Ni modo  que  Carstens  recomiende como otros políticos mexicanos metiches: comer  sano   y  hacer mucho ejercicio.  Lo  suyo,  en  cuanto deporte  es   mirar sentado el  beisbol,  con  una hielera cargada  de   “Gansitos  Marinela” para festejar jonrones,  ponches  y  dobles matanzas.

Aerobics, para  nada.  “Cardio”, ni  en la  tele.  Media hora mínimo  de ejercicio  diario, pero  con los  grandes  números, es la  receta para  mantenerse  en  forma  por arriba de todos los flacos   políticos, incapaces  de   echarse  un buen  taco para  que no  les  vayan  a cerrar las puertas  de   Los Pinos.

¿Qué  recomienda  Carstens, para  que no  lo olviden?  Nada más  combatir  la  corrupción  y la impunidad.

Buen consejo que  debieron escuchar  hace años quienes  en   Guatemala,  Brasil   y  Perú,  más  otros,  andan  ahora  pegando carreras  porque sus  amiguitos   políticos  les quieren  meter al bote que les espera  desde   hace  tiempo.

Por  supuesto que  es un  gordo consejo, de mucho  peso.  En  México,  el costo de la  corrupción llega  al  9  por  ciento del Producto  Interno Bruto! Brutal!

Respecto a la  inflación que no  es  de  “chelas”, Carstens  se  va  del  Banco  de México, dejando  mar picado. No porque  de  plano vayamos  a desestimar  sus frenos y nos  vayamos  a tirar al  vicio, sino porque  el aguacate anda  costado   como   en  “Super Tazón” y  los limones  a ratos,  salen  más  caros   que  el  caldo.

Cuidado, porque   los sabios  economistas  que  tampoco pueden predecir  inflaciones,   saben que  en  cuanto se  dispara, ni  quien  la pare  hasta  que  no  causa   sus destrozos más  injustos.

Carstens   se  va a Suiza a  comer chocolates chidos  y  dirigir el  Banco de Pagos   Internacionales. Libra  tras libra, de  lo  mejor  que   hemos  tenido en   la  administración pública.

Se le  va  a extrañar. Sobre  todo en las tiendas, el  impacto de su  partida  hacia los  supermercados  suizos  será de  impacto inmediato.