La ciudad que todos queremos

Por Nacho Cadena

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Por ahí suelo leer una frase que me gusta, pero que cuando trato de analizarla o mejor, cuando trato de entenderla, me suena hueca y la miro borrosa. “LA CIUDAD QUE TODOS QUEREMOS”.

Quien diseñó esta frase publicitaria, creo estará igual que yo, porque una frase publicitaria suelen ser bonitas, atractivas, fonéticas, a veces hasta indulgentes. ¿Quién me puede decir el significado de esta frase “La ciudad que todos queremos”, pero quien en esta ciudad sabe cuál es la ciudad que todos queremos?

Se da, en todo, los gobiernos, en todas las asociaciones, inclusive en los escritos de los mejores pensadores, el querer y el buscar una ciudad perfecta, una ciudad que no vive el presente, que está diseñada para que llegue en el futuro, pero un futuro que no se mide por días, ni por semanas, ni por años o décadas. Esa ciudad que todos queremos se mide solo por ilusiones, por ganas de ser, por sueños, por buenos deseos.

¿Cuál es esa ciudad, la que estamos viviendo hoy?, la de los laterales de la Medina Ascencio llena de baches y agujeros, la que se construye con permisos falsos, la que autoriza construcciones donde no debe ni puede haber grandes edificios, o que se autorice para cinco niveles y al final aparecen siete.

“La ciudad que todos queremos”, hoy, es la que tiene el peor transporte público de todo el mundo conocido. Es la ciudad que está destruyendo al ambiente y el aspecto de aquella ciudad que a todos nos parecía bonita, cómoda, alegre, simpática, que nos llevaba a pensar que éramos los dueños comunitarios de “La ciudad más amigable del mundo”.

Es la ciudad que se logró quitar los espantosos espectaculares publicitarios y después los cambiamos ahora por otros disfrazados de guías de tránsito, pero que realmente son carteleras comerciales porque se anuncian junto a la flecha de aeropuerto, el logotipo de un hospital o de una tienda de vinos… y sin embargo por el contrario carecemos de un proyecto de señalización clara.

“La ciudad que todos queremos” no tiene un parque público, ni lugares de recreo y esparcimiento para niños y familias. La ciudad que todos queremos crece en todas direcciones a todas las distancias y con todas las densidades de construcción habidas y por haber.

Yo pienso que sí tenemos una ciudad maravillosa, hermosa, divina, pero no es la que queremos; es la que tenemos.

Una ciudad sin planeación, sin conceptos definidos, sin reglas claras jamás podrá ser llamada “La ciudad que todos queremos”; eso sí que privilegio vivir en la ciudad que tenemos, somos afortunados, muy afortunados de poder disfrutar de un lugar de privilegio; tanto así que de todo el mundo vienen a visitarnos.

Estamos esperando que se termine una nueva carretera en la que se podrá llegar desde Guadalajara, dicen en tres horas y media. Pregunto y que va a pasar cuando empiecen a llegar los miles de automóviles con cuatro o cinco pasajeros en cada uno; ¿Dónde iremos a acomodar tantos autos?

¿Pesimismo? No, nunca, jamás, al contrario, ahora, en la nueva era de Puerto Vallarta, es la hora de crear nuestro concepto de ciudad y no me refiero al plan de desarrollo. No, es más sencilla la propuesta, definamos el concepto, la cara de la ciudad, el contenido, el cómo deberá ser “la ciudad que todos queremos”. No es un concepto de ingeniería, es un concepto de definición de producto.

Y con el perdón de muchos que no estarán de acuerdo, ni los políticos, ni los ciudadanos, ni los periodistas, ni los hoteleros, ni los funcionarios del gobierno del estado o municipales, ni las asociaciones de profesionales, no podrán hacer este trabajo si se entiende y se conoce.

Tendrá que ser hecho por una sola persona, o un grupo multidisciplinario que piense en el objetivo que obvio solo lo podrá lograr, auxiliándose de todos los mencionados al principio del párrafo, ellos si conocen, pero necesitan vaciarlo en el que domina la técnica de crear conceptos.

Creado el concepto, ahora si viene el trabajo jurídico y de reglamentación, el plan de desarrollo urbano y todos los que señalarán los distintos caminos para lograr el concepto de ciudad que todos queremos.

Hace quince años presenté esta idea con un proyecto viable; estuvo en manos de todos y en la decisión de nadie. Era muy sencillo, busquemos a alguien que sepa de esto, y ese que se alimente de las ideas de todos, que por cierto están por ahí ya regados, porque ha habido muchas sesiones de consulta…la próxima será cuando en el 2018 el candidato a gobernador o de presidente municipal convoque a una nueva sesión de planeación.

Mientras tanto la ciudad seguirá el mismo rumbo de la corriente de aire que lo empuje.